23 ene. 2006

ejercicio

a) Los huracanes buscan ponernos el ojo.

Lo anterior vale como se dice que al dar dolor vamos sintiendo un raro crecimiento, esta pulsión briosa y sin orden. Era la noche y lancé correntadas de miel animal capaces de fecundar a cuatro granjas enteras con todo y dueño. Por dicha no embaracé a nadie, salvo a la sombra que éramos los dos trenzados. Se trató d'embarcamiento en sudores y amargo ahogo salival. Pedías mis ráfagas, deseabas control aquella noche licuando el baño mío enhebrado a tus lágrimas. Eran horas de humedad, aullidos, palabras obscenas, del calor con que fuimos el GOZO: gemimos mientras afuera llovían cadáveres como langostas en el desierto.