viernes, mayo 01, 2009

Swine Fiction


Después de una noche comiendo gorditas, sopes, tacos y demás exquisiteces vernáculas, y de haber visitado un bar ecatepense llamado La Zooberbia del Ego, despertamos con ganas de hablar de literatura. B me interroga sobre lo que estoy escribiendo, sobre la HISTORIA cuyos fragmentos alcanzó a escuchar en la presentación de la Biblioteca Municipal de Ecatepec. Le respondo que mi narración comienza precisamente hoy; aquí y ahora. Al decir esto, capto la atención de los presentes y cada uno, por su lado, comenzó a especular sobre su posible aparición en el libro, como personajes. Me dan muchas ideas, parece que ellos intentan “narrarse”. Lucen como actores que han entrado de súbito a un escenario triunfal. Veo a J, modula su voz, aminorando el acento mexicano que adoptó en las últimas 48 horas. Noto a P, sonriente, equilibrando sus rasgos acentuadamente mexicas. R sólo ríe, aunque en su mirada es posible adivinar que también maquina su propia estrategia narrativa, donde este viaje quizás tenga su espacio. Notable era también la presencia del escritor Francisco Haghenbeck, miembro de la generación Ritalín y el único mexicano que ha escrito una versión del cómic Superman, con quien me puse a conversar largamente sobre fantasmas, chamanes, héroes y esperpénticos ejércitos de liberación nacional. Me dice que mi obra le recuerda a un autor norteamericano, pero olvidé su nombre. Dejamos la charla y salimos todos del hotel, vamos a comer a un restaurante argentino muy cercano.Experimentamos un vino de México, sorprendidos gratamente por su extraordinaria calidad. Ni siquiera hizo falta recordar al tequila o al mezcal. A B le tocó ser la auxiliar del mago que amenizaba la comida, quien nos demostró sorprendentes poderes telepáticos. Numerología instantánea. Cuando pedimos más carne, parece que ya todos han ido olvidando su calidad de personajes, gracias a la cerveza, el vino y su mezcla. También parece que ya hemos olvidado la reciente cancelación del Festival Nuevos Vientos; intentamos sacarnos de la cabeza el hecho de que nos perderemos de grandiosos conciertos y fiestas. Todo por culpa de unos pinches puercos, dice, casi gritando, N... Y pensar que durante los días anteriores al viaje yo me deliraba conversando con Lila Downs, quizás entrevistando a Andrea Etcheverry y hasta tomando un trago con Tom Waits (aun sabiendo que él no iba a llegar)… Pero nada, ahora sólo estoy clavado entre la digestión y la génesis de un universo, adonde los personajes comienzan a reclamar su cuota de vida. Las cosas no siempre son cómo las deseamos. Ni como las imaginamos. Mucho menos como las escribimos; está clarísimo.





Imagen: http://news.medill.northwestern.edu

3 comentarios:

Cristian Mejia dijo...

"Si quieres hacer reir a dios, planifica." Me lo dijo no se quien, pero me ha partido la madre un sin fin de veces./ la frasecita religiosa./ Saludos y los sopes deliciosos.

Alan dijo...

¿Y si lo queremos hacer llorar?

Lester Oliveros dijo...

Yo creo que, si me permiten la guitarra, si uno quiere que dios llore hay que robarle una virgen a punta de pura poesía, porque ya tiene fama de de cumplir imposibles este pajarito mandon...jajaja.