martes, julio 07, 2009

Resaca, goma, hangover, guele de bois, veisalgia

Últimamente las resacas
se me presentan con mayor ardor
y son cada vez más punzantes.
Es señal de que me estoy
habituando a mi nueva ciudad.
Por alguna razón,
cuando sólo soy un visitante temporal
las resacas resultan inhibidas de mi cuerpo
y de mi espacio síquico.
Imagino que es una forma
de prevenirme y aprovechar el tiempo,
no sé.

Pero ésta es una resaca valiosa,
porque resulta el saldo de haber bebido
en compañía de Mario Bellatin
y algunos camaradas brasileros.

No habíamos podido encontrarnos
en México por culpa de la gripe del cerdo,
así que ahora celebramos de forma furtiva
después del lanzamiento de su libro
Flores.
Los que no han leído a Bellatin
todavía están a tiempo.
Los que siguen imaginando
que todavía se escriben las grandes
novelas nacionales
(y que viven implorando como zombis
para que alguien las ejecute),

por favor, háganse el hara-kiri
con una flor afilada

extraída de este libro
que tengo en las manos.


La resaca también me es más leve
pues ayer finalmente vino el técnico

(convertido en ángel, medio sudoroso,
bonachón como un plomero eléctrico)

y con su sola presencia
recuperó la vida de mi laptop.
Una semana sin siquiera encender,
y ahora con la simple aparición del técnico
el aparato cejó en su berrinche...

Claro que le pagué
su "asesoría espiritual",
¿una cirujía informática
vía el candomblé?


1 comentarios:

Alfonso dijo...

Uno esperaría muchos comentarios cuando se habla de resaca, bueno, ya vendrá, se te felicita y envidia por tu errante domicilio :D