11 jun. 2010

El enigma comechingón: una crónica reventada





Sesenta por ciento de los argentinos tiene sangre india, y los comechingones, una raza prehispánica, tenía rasgos caucásicos y los cabellos rojizos. Sobrevivieron a la Conquista haciéndose pasar por blancos, agazapados en su ADN. Esto y más nos cuenta el autor de esta crónica.

Halcón azul

Lo más llamativo del Cacique Halcón Azul es su alta estatura: casi dos metros. Luego impresiona, con idéntica intensidad, el verde de sus ojos. Su barba es poblada y un tanto rojiza. La piel, caucásica como la de un siberiano, hace que le quede un poco extraña la indumentaria india con la que marcha por Avenida de Mayo. Cualquiera diría que se trata de un cooperante noruego haciendo alardes de indigenismo en el marco del bicentenario argentino. O de un porteño de origen eslavo al que súbitamente lo atacó la culpa histórica por la campaña del desierto.

Documental

Extendí mi estadía en la Argentina gracias al dinero que me fue suministrado por el millonario Gastón Giannuzzi para realizar un documental sobre nuevas expresiones indígenas en el continente. Lo que Don Gastón quería producir era algo vendible, pero que al mismo tiempo beneficiara a las comunidades. Algo pop con conciencia social, tal como dicta la tendencia. Asumí la dirección del proyecto a pesar de mi escasa experiencia en el área audiovisual, puesto que necesitaba tener una nueva fuente de ingresos para poder disfrutar un par de meses más de Buenos Aires. Después del descalabro económico y emocional que padecí (debido a causas más bien místicas) a finales del 2009, las cosas se me habían complicado bastante. Digamos que la realización del documental me salvó. Sí, no exagero. Para el momento de los festejos de mayo del 2010 yo ya había realizado mis entrevistas con Delfín Quishpe y Wendy Sulka, en el Ecuador y en el Perú, quienes me habían dejado muy sorprendido desde diversos puntos de vista. El proyecto no sólo me estaba dando para comer, además me estimulaba sobremanera y me permitía surcar América del Sur de ida y vuelta.

Marcha indígena


Por primera vez en dos siglos (o quizás más) miles de indios argentinos atravesaron el país para concluir su larga caminata frente a la Casa Rosada de Buenos Aires. Miembros de por lo menos treinta comunidades originarias se aposentaron en el corazón de la gran ciudad para exigir la restitución de tierras ancestrales y la refundación del país como un estado multicultural. Miles de coyas, mapuches, guaraníes, tobas y comechingones, entre otros, aprovecharon los fastos del bicentenario de la independencia patria para pedir su inclusión en los planes gubernamentales y en la agenda nacional. Como era de esperarse, aproveché esta concentración para entrevistar a la mayoría de personajes significativos de las comunidades indianas. Mi intención era salirme del guión habitual y no cuestionarlos tanto alrededor de las reivindicaciones políticas e históricas, sino más en términos de sus sueños, deseos y fantasías más recurrentes. Uno de los líderes espirituales de la etnia toba me confesó que tenía constantes alucinaciones en las que se veía conduciendo un auto Jaguar negro sobre una carretera en llamas. Me hizo prometer no mostrarle jamás a nadie la parte en que me relataba su interpretación de esta visión, pues ello lo dejaría indefenso frente a las ingobernables fuerzas del destino. Otra de las entrevistadas dignas de mencionar en esta crónica es una abuela guaraní de ciento cuarenta años, quien sonreía de forma muy tierna al hablar y quien me confesó un constante flujo de sueños húmedos con los que venía condimentando su más que espléndida vida sexual desde siempre (...)


Imágenes: http://members.fortunecity.com, http://media.argentina.indymedia.org, http://www.oni.escuelas.edu.ar