15 jun. 2010

Leche



Dejé correr la leche en su boca.

Me recordó a una cantante de arias

y su gesto parecido a la desesperación.

La piel se le puso transparente.

El descenso de una serpiente blanca

le andaba por adentro del cuerpo.

Al notar mi cara de espanto,

me preguntó si seguía siendo ella,

o qué diablos estaba sucediendo.

No tengo en mente mi respuesta,

tampoco sé cuántos años pasaron,

desde su última palabra,

hasta que me quedé en blanco.

Quería hacerle el amor a su fantasma.

Hablé con el aire y el vacío.

Fueron siglos de espera por la palabra

que sólo ella podía darme,

pero carecía de habla,

o le era difícil articular algo,

por tener la boca llena de leche.

Le pregunté si era dulce

y abrió los ojos con desmesura,

tragándose toda la luz

esparcida en el área.

Imágenes: http://3.bp.blogspot.com, http://www.ramona.org.ar