19/08/2010

Metamorfosis Ninja



Hace un par de meses comencé con mi sutil pero decisiva transformación en un Ninja. Y ahora intentaré explicarles a mis amigos Los Superdemokraticos las razones de esta metamorfosis:

Primero, las cuestiones económicas. La férrea disciplina que se impone un Ninja le permite dejarle al vicio sólo algunas horas a la semana: vino, cerveza y otras sustancias tienen su lugar, pero recuperándoles su naturaleza ritual. El sexo (hábito tan oneroso) mantiene su lugar también, pero en lugar de cantidad preferimos su calidad mística. El dinero deja de ser un enemigo, para fluir como energía.

Segundo, se cultiva la verdadera amistad. Al Ninja no le son necesarios esos falsos amigos que pululan alrededor como moscas precipitándose sobre el plato de leche. Se aprende a reconocer en un solo golpe de mirada a aquellas almas que serán nuestras aliadas en la lucha por iluminar el cielo. El Ninja de hoy acepta la hermandad espiritual que tenemos los seres humanos con todas las especies animales, vegetales y minerales, incluyendo a los perros chihuahueños y a los ajolotes. Si se fijan bien, verán que el ajolote es como un Ninja del agua, pensando que es aire. Su naturaleza anfibia le permite habitar el pasado y el futuro (...)


6/08/2010

Jugo de naranja



Desde que tengo uso de la memoria he querido ser otra cosa. A los seis años me echaba bocarriba en el patio de casa y miraba a las estrellas; estaba seguro que allá me esperaban mis verdaderos congéneres. Unos extraterrestres idénticos a mí dirigían sus miradas a la tierra y las recibía en forma de luz. Durante el día nos comunicábamos a través de dibujos en las nubes.

Adolescente, quise cambiar de color de ojos. Estuve muy cerca de comprar unos horrendos lentes de contacto azules, pero gracias a la pobreza no lo conseguí. Los 90’s fueron una época en donde una mañana tu mejor amigo tocaba a tu puerta, le abrías y lo encontrabas sonriendo con unos extraños ojos color jade. Tu amigo se había transformado en un muñeco diabólico, pero no le decías nada (...)


4/08/2010

Manifiesto de la Literatura Ninja – 9 golpes


1. Desvanecerse en el tiempo – escribir en los intersticios entre presencia y ausencia. Delirar con las manos y disolver el cuerpo frente al Lector.

2. Volar entre los árboles. Hacer danzas etéreas entre los edificios. Que el lenguaje sea el movimiento y la fugacidad.

3. Manifestarse en células, clicas, dispositivos igualmente individuales y colectivos que traspasan fronteras y lenguas. Teletransportarse cada día. Lanzar los textos como estrellas hasta iluminar el cielo del nuevo territorio en su transitoriedad.

4. La literatura es un holograma mental que a veces aterriza en la página. Respetar, honrar a los viejos maestros del arte oral y de la tradición telepática que llega hasta nosotros gracias a sus rituales de siglos. El libro es muerte y es vida, en una inmanencia cíclica.

5. Enfrentar a nuestros adversarios narrando, de forma secreta, el thriller metafísico de su relación con nosotros. Perdonarlos porque no saben lo que hacen. Ser implacables cuando insistan en la injusticia.

6. Poesía es ficción, es autobiografía del Lector.

7. Escribir para alcanzar una posible e imaginaria síntesis entre el pasado y el futuro. Crear en el texto un axis mundi del presente eterno. La poesía es el artefacto explosivo que usamos para destrozar esos muros levantados entre pantalla-pdf-mente-hoja de papel-códice. Aprender a leer petroglifos, ideogramas. Practicar la caligrafía como un ejercicio de combate.

8. Este enunciado es imaginario.

9. Hacer aparecer y desaparecer textos, de acuerdo con la necesidad emocional y cultural del momento. No distinguir entre crónica, sueño, biografía, romance, juego de video. Navegar el hiperespacio capturando las sombras del texto que jamás nos atrevimos a escribir.


Ciudad Maya de Tikal, 2010.

Imagen: http://de.acidcow.com