19 ago. 2010

Metamorfosis Ninja

Hace un tiempo comencé con mi sutil pero decisiva transformación en un ninja. Y ahora intentaré explicarles a mis amigos Lectores las razones de esta metamorfosis:

Primero, las cuestiones económicas. La férrea disciplina que se impone un ninja le permite dejarle al vicio sólo algunas horas a la semana: vino, cerveza y otras sustancias tienen su lugar, pero recuperándoles su naturaleza ritual. El sexo (hábito tan oneroso) mantiene su lugar también, pero en lugar de cantidad preferimos su calidad mística. El dinero deja de ser un enemigo, para fluir como energía.

Segundo, se cultiva la verdadera amistad. Al ninja no le son necesarios esos falsos amigos que pululan alrededor como moscas precipitándose sobre el plato de leche. Se aprende a reconocer en un solo golpe de mirada a aquellas almas que serán nuestras aliadas en la lucha por iluminar el cielo. El ninja de hoy acepta la hermandad espiritual que tenemos los seres humanos con todas las especies animales, vegetales y minerales, incluyendo a los perros chihuahueños y a los ajolotes. Si se fijan bien, verán que el ajolote es como un ninja del agua, pensando que es aire. Su naturaleza anfibia le permite habitar el pasado y el futuro.

A los adversarios invisibles un ninja los castiga con silencio e indiferencia. Se resiste a la injuria, la calumnia y la difamación a través de largas sesiones de meditación frente al sol naciente. Nos desvanecemos del escenario hostil, dejando apenas una nube poética.

Tercero, el tema fashion. Algunos podrán decirnos que la imagen no importa, pero bien sabemos que mienten. Hay que ser imaginativos y usar la vestimenta como un lenguaje. La ropa es una textualidad, por eso el hábito o túnica negra con antifaz (consagrado por la cultura popular) jamás pasará de moda. Es un resumen del misterio y una admonición de lo que todavía está por ser creado.

Cuarto, a la violencia oponerle la elegancia. Mientras en este país todos se matan a diestra y siniestra, con recursos más bien carniceros y de escaso decoro, los ninjas de la actualidad proponemos combates mentales con ubicación en los sitios sagrados prehispánicos. Esta propuesta alegórica no implica que no reconozcamos que el origen de la violencia actual (y real) está en las desigualdades sociales, la corrupción y la impunidad que asuelan históricamente a Centroamérica.

Una quinta razón para convertirse al nuevo ninjitsu es la salud. Un ninja come sano y todo lo aprovecha bien. El entrenamiento físico le resulta vital. Paseos en el bosque y en las selvas son básicos para mantenerse. Volar entre los edificios de la ciudad es otro ejercicio muy divertido.

And last but not least, la teletransportación. Ser ninja me permite cambiar de país sin alejarme de mis seres queridos.

Los mosquitos son los únicos que mueren dignamente entre los aplausos, reza la enseñanza nipona. Así que si alguien desea hacer literatura de verdad, deberá estar poseído por una certeza interior que necesita ser revelada a toda costa y contra todo obstáculo. Esta verdad interior, en mi caso, emerge ahora como la escritura del ninja que delira con las manos. Que practica la caligrafía como una preparación para el combate. Que intenta modificar el cielo literario lanzando estrellas verbales.

6 ago. 2010

Jugo de naranja

Desde que tengo uso de la memoria he querido ser otra cosa. A los seis años me echaba bocarriba en el patio de casa y miraba a las estrellas; estaba seguro que allá me esperaban mis verdaderos congéneres. Unos extraterrestres idénticos a mí dirigían sus miradas a la tierra y las recibía en forma de luz. Durante el día nos comunicábamos a través de dibujos en las nubes.

Adolescente, quise cambiar de color de ojos. Estuve muy cerca de comprar unos horrendos lentes de contacto azules, pero gracias a la pobreza no lo conseguí. Los 90’s fueron una época en donde una mañana tu mejor amigo tocaba a tu puerta, le abrías y lo encontrabas sonriendo con unos extraños ojos color jade. Tu amigo se había transformado en un muñeco diabólico, pero no le decías nada.

Nunca olvidaré una tarde alucinógena: llegados a cierto punto, mi amigo comenzó a llamarme “jugo de naranja”. Para su percepción, mi cuerpo se había disuelto completamente y me veía como un líquido anaranjado adentro de un vaso. Nos reímos como unos idiotas, hasta que me puse demasiado paranoico y comencé a exigirle que me explicara qué estaba sucediendo. Tampoco me hacía gracia su mechón de pelo rubio, siendo alguien tan moreno le lucía ridículo.

Teníamos quince, estas cosas podían ocurrir.

Años más adelante, molesto por ser tan delgado, quise llenarme de músculos y comencé a asistir a un gimnasio junto a mi camarada, quien vivía torturado por su gordura. Las mujeres le huían y le reventaba que a mí no me fuese tan mal. Éramos contrarios casi en todo. Nuestro instructor resultó ser un famoso medallista de las olimpiadas especiales y su cuerpo estaba hiperdesarrollado de la cintura para arriba. Como primera cosa nos recetó una dieta que era una bomba proteínica, la que al poco tiempo convirtió a mi amigo en la versión chichimeca de Hulk, mientras a mí me infló y luego me desinfló, dejándome casi sin fibra muscular.

Después del experimento anabólico, nuestros caminos se separaron y nos dejamos de ver durante mucho tiempo. Muchísimo. No fue sino hasta hace un par de meses, cuando  me conducía por el Centro y sentí un pálpito horrible en el pecho. Volví la mirada y era el cuerpo de mi amigo, tendido, acribillado sobre el asfalto.

Ahora intento contarle que todavía me echo bocarriba a mirar las estrellas. Que redacto en la página los mensajes de aquellos Alanígenas y sus amigos. Pues ellos me van indicando la necesidad de transformarme, de acuerdo con las circunstancias.

4 ago. 2010

Manifiesto de la Literatura Ninja – 9 golpes


1. Desvanecerse en el tiempo – escribir en los intersticios entre presencia y ausencia. Delirar con las manos y disolver el cuerpo frente al Lector.

2. Volar entre los árboles. Hacer danzas etéreas entre los edificios. Que el lenguaje sea el movimiento y la fugacidad.

3. Manifestarse en células, clicas, dispositivos igualmente individuales y colectivos que traspasan fronteras y lenguas. Teletransportarse cada día. Lanzar los textos como estrellas hasta iluminar el cielo del nuevo territorio en su transitoriedad.

4. La literatura es un holograma mental que a veces aterriza en la página. Respetar, honrar a los viejos maestros del arte oral y de la tradición telepática que llega hasta nosotros gracias a sus rituales de siglos. El libro es muerte y es vida, en una inmanencia cíclica.

5. Enfrentar a nuestros adversarios narrando, de forma secreta, el thriller metafísico de su relación con nosotros. Perdonarlos porque no saben lo que hacen. Ser implacables cuando insistan en la injusticia.

6. Poesía es ficción, es autobiografía del Lector.

7. Escribir para alcanzar una posible e imaginaria síntesis entre el pasado y el futuro. Crear en el texto un axis mundi del presente eterno. La poesía es el artefacto explosivo que usamos para destrozar esos muros levantados entre pantalla-pdf-mente-hoja de papel-códice. Aprender a leer petroglifos, ideogramas. Practicar la caligrafía como un ejercicio de combate.

8. Este enunciado es imaginario.

9. Hacer aparecer y desaparecer textos, de acuerdo con la necesidad emocional y cultural del momento. No distinguir entre crónica, sueño, biografía, romance, juego de video. Navegar el hiperespacio capturando las sombras del texto que jamás nos atrevimos a escribir.


Ciudad Maya de Tikal, 2010.

Imagen: http://de.acidcow.com