10 jul. 2014

Caja negra XX 2012


Lo he querido ocultar, lo sé: abordé el asunto como si tuviera poca importancia pero la verdad es que sí resultó para mí una terrible pérdida. Hablo de aquella novela que se me hundió en un disco duro muerto, como si se tratara de un naufragio al interior de cierto mar de electricidad.

Es verdad que escribí un libro titulado Caja Negra XX 2012, que incluso fue publicado en México por la Red de los Poetas Salvajes y en Guatemala por Mata-mata, en dos bellas ediciones, pero ni siquiera así me logro sentir reconfortado.

Durante un tiempo me engañé, hasta lo hice públicamente, sí, me puse a decir que había escrito el doppelgänger de mi novela perdida; fingí que la cosa no era tan tétrica, tan devastadora; aseguré que mi intención era que se pudiera leer aquella trama ausente a través de los intersticios de mis poemas.

Los personajes de mi novela eran todos los dobles de otros personajes, remedándose los unos a los otros; pasaban cosas fabulosas, otras no tanto. No era para nada autobiográfica, aunque luego lo afirmaría en una entrevista que me hicieron en la librería Eterna Cadencia de Palermo, Buenos Aires.

Tenía un poco más de doscientas páginas corregidas y ahora apenas tengo veinte páginas sin corregir. La página es blanca, negro el deseo. La tinta descubre estrellas que comienzan a brillar desde el papel.

Otra de mis mentiras con respecto a esa novela perdida fue decir que la terminaría en diciembre de 2009 y que la publicaría en el 2010. Le eché encima un maleficio que  he venido limpiando durante algunos años; pienso que lo que me queda es esperar ese retorno mágico, no sé, de alguna forma mística e irracional espero que aparezca este libro adentro de otra computadora, en otro disco duro que jamás he visto, ni tocado: como si la hubiese escrito otro y me fuera concedida en el futuro como un presente inesperado.

(Publicado originalmente en este blog en el año 2010)