10 jul. 2014

La caja negra de un vuelo perdido


Escribí una novela llena de personajes cuyos dobles resplandecían para sustituir a las acciones de ellos mismos: era una enorme confusión iluminada de lo oscuro, por eso me fui llenando de dudas, también muy oscuras, sobre vidas y muertes falsas, paralelas a sí mismas, hasta que mi Laptop decidió morir y entonces todo quedó sepultado en un disco duro que era la caja negra de mi vuelo perdido entre los vientos de una enorme angustia, parecida a la que sintió Colón al atravesar por las honduras, antes de llegar al Cabo de Gracias a Dios.

Voy al frente, guiando una carabela llamada Simulador de Vuelo. La he construido con esos escombros desperdigados por el océano: nuestros cuerpos sin vida nos ayudan a flotar, son tantos y tantos y tantos que ya tenemos toda una flotilla avanzando hacia esas tierras profetizadas por los sueños registrados en la caja negra de mi novela perdida.

Algunos aprovecharemos a mirar los jardines adornados con las flores que le arrancamos al futuro de nuestro rencor.

Toda esa luz se resume en las formas de esta desaparición y en el flujo de la sangre que no puede coagular su retorno. Y ahora esta página es como el agua del mar que también es Dios.

El tema de mi novela iba a ser el descubrimiento de un nuevo continente de luz, operado por los dobles de los verdaderos personajes que estarían perdidos en una especie de naufragio estelar. Pero todo se fue al carajo con la muerte de mi Laptop, cuyo disco duro es hoy un corazón extraviado, parecido a la caja negra de este Simulador de Vuelo.

Gracias al mar y a la luz del sol, he encontrado ahora unas páginas de un papel muy antiguo, flotando entre los cuerpos muertos y los sueños de unos pasajeros que jamás llegaré a conocer. Tengo conmigo una historia que habla de la llegada a un lugar de luz, en donde me saldrían nuevas manos para poder comenzar, una vez más, la escritura de esta novela.

(Publicado originalmente en este blog en el año 2009)