14 ago. 2014

Apuntes / 1

Visitado por las musas

Llegó la hora de hacer unos apuntes. Llegó el momento de darle una reanimación cardiopulmonar a mi escritura. O quizás simplemente es la hora de concluir de una vez por todas la escritura de este blog que durante años ha estado flotando como un libro que se borra mientras lo leen.

Claro que también podría escribir sobre mis intimidades por acá, convertirme en una vedette de la literatura posmoderna, o en cualquiera de esas florituras que dicen que están de moda. Podría subir una serie de selfies ridículas. Podría contarles de mis andanzas por la ciudad. Podría hacer un recuento de los daños sufridos por este corazoncito de peluche. Podría poner por aquí los apuntes de mis lecturas o de las investigaciones que voy echando adelante. Podría simplemente escribir todo lo que pase por mi mente durante una hora del día, usar este espacio como un calentamiento para los libros en marcha.

Los libros se escriben con la mano caliente. Pero uno no siempre tiene las manos calientes. O quizás el problema es que uno no siempre escribe cuando tiene las manos calientes. Ahora mismo estoy intentando hacer una fogata con mis manos: acerca tus manos a la pantalla para calentarlas.