19 ago. 2014

Apuntes / 9


He retomado mi libro de poemas, hasta el momento tengo 15 corregidos. Todos estos poemas nuevos, o la mayoría, no recuerdo bien, los incluí en una selección titulada Pasan poesía en la televisión apagada que presenta otros 20 poemas viejos –los más aceptables que he escrito, podría decirse–, publicada el año pasado en Ecuador

Todavía no sé si el nombre de este libro será Pastillas para el lector o si usaré una variación del título de la antología recién editada, por ejemplo, Pasan poesía en un cine incendiado. Ya veremos.

Lo que siempre supe es que estaba mintiendo cuando dije “He aprendido a escribir poemas”. Uno nunca aprende, los poemas lo agarran a uno en curva, se escriben solos o apenas muestran un aspecto de la sombra del lenguaje o se mueren soñando que son la luz.  

Ahora trabajo en este poema. Creo que lo he ido mejorando un poco:


Libélulas

He visto el esqueleto de mi alma,
y no he tenido miedo.
María Bautista 


Jamás dejaré de ser lo que nunca he sido,
Es mejor quedar vacío como un poste de luz,
Ya sé que está apagado, por eso mi cabeza
Se parece a una bombilla rota vuelta lumbre,
Mírame, no puedo ser lo que ves que no soy,
Mis ojos resplandecen en tus ojos (un deseo,
Una oscuridad muy parecida a los colores),
Y es como irse creando con el movimiento
De tus párpados sacudidos como libélulas
Que se mueren en otra vida, en otro mundo, 
En otro sueño donde me dejas de soñar,
En una desviación silenciosa de la realidad,
En cualquier espacio iluminado por tu voz.