13 mar. 2016

¿Red o poder?



Dejaré por acá algunos palíndromos que he podido reunir durante el último tiempo. Haber contado con el espaldarazo (a modo de Favs en mis cuentas de Twitter: @alan1000s y @redopoder) de verdaderos maestros palindrómicos como Pedro Poitevin, Merlina Acevedo, Aurelio Asiain o Mael Aglaia, hace que no me sienta demasiado avergonzado de algunos de mis esfuerzos con las palabras reversibles. Por falta de tiempo no he podido proponerme la edición de un libro con esta selección de mis palíndromos más aceptables, aunque quién quita que pudiera hacerlo en un futuro próximo.



¿Red o poder?

¿Asumimos, acaso, mi musa?

¿O da luz a la miel? ¿Leí mal? ¿Azulado?

¿Y, ¡oh!, Lear, amaré? ¿Y ayer, rey, ayer? ¿Amará el hoy?

 —Era por goloso...
—Lea glosas, Olga...
—¿El oso logró?
—Pare.

SU POEMA A MÍ
Radical paré poderoso.
Red, ópera, plácida rima:
amé opus

A Ríos arrasó ira.

¿O genocida sádico negó?

Yo: daliniano. Adonai: ni la doy.

 Así reverberar. Oraré. Breve risa.

¿Eletroperreo? ¡Joer, repórtele!

Obesas a la carta. Atrácalas a sebo.

—¿Nadan o se serenan?
—¡Eres eso!
—¿Nadan?

O ven o no ven. Nevó. ¿No nevó?

—Yo he ido a Itaca: acá, tía, odié.
—¿Hoy?

La total ama la vida. Diva: la mala total.

La rumorada diva: ¿la vida dar o mural?

—Somero ser, banal Alan.
—¿Abres?
—Oremos...

—¿O se coge a Bolaño, doña loba?
—Ego cesó.

¡¿A Bolaño doña Loba?!

—A Bolaño dio el origami: rima, giro.
—Le oí Doña Loba...

Origami: rana, rima, giro.

—¿Se va de letras o de puta, tú?
—Pedos... arte le da, ¿ves?

Ser a la sal, a la sed. El nido, Roma, la sonata: Neruda. ¡Duren!, ¡átanos al amor! ¡Odín le dé sal! ¡Alas a la res!

A ruco loco: locura.

Lea su obra: garbo usa él.

¿Ata Berlín? ¿Es senil? Rebata.

—Yo soy Aira, genio, ¡oí!
—Negaría: yo soy.

—Ojo: el aro sacas y sacas.
—Órale.
—Ojo.

—Avísale al oso.
—¿Sola?
—Él así va...

¡Léala, totalitario! ¡Oír! ¡Atila total! ¡A él!

—Atrapa a tu poema.
—Meo, puta, ¡aparta!

¿Se verá oída? Radio a revés.

Se verá corona, tigres, ser gitano, roca, revés.

Aremos a la tierra, pala a la par. Reí: tala somera.

Sale. Versos revelas. ¿Amé? O poema amé o poema sale. Versos revelas.

¿Añora la diva la vida? ¿La roña?

Oíd: ni leo "El indio".

Oda: "General abusa". ¡Súbala, renegado!

Sabor a la gorda, obesa, a sebo, a droga. ¡La robas!

Obesa, robas sabor a sebo.

—¿O no atacan acá, Tao?
—No.

Los adioses: "Aló, amiga: ¡gima!". Olas. Es oída. Sol.

Así me rasuraba, rusa remisa.

La mina le aviva el animal.

Anómala dama. Fatua, ¿no, gran Alan, argonauta? Fama da la mona.

Si la nata eres, Satán, natas seré * atan a Lis *

—¡Lima, acude a la serenata!
—¡Matan!
—Eres ala: educa a mil.

Así Rana René remata: ¡átame René Rana! ¡Risa!

No mama mal... ¡Lama, mamón!

La errata mata y ata. Matar real.

Sol, ecos, Evas, alas, aves, o celos.

Sabato, bonita letra, arte latino botabas.

22 dic. 2015

Una subcultura de los sueños

Versión en español del prólogo del E-Book Eine Subkultur der Träume
--Aclaración: este E-Book no es una edición bilingüe, está disponible solamente en alemán--



Hace unos años, poco después de mi instalación en Alemania, me vi sacudido por una torrencial "dreamstorm" o, digámoslo así, una aparatosa tormenta de sueños incomprensibles e intensos que amenazaron con desbarrancarme por completo.
Resistí el vendaval como pude y, en medio de la necesidad de interpretar lo que pasaba, más el impulso por mantener los lazos con mi lengua, decidí buscarme algún alivio terapéutico en Twitter.
Escribía casi todos los días durante una hora, más o menos, en ocasiones tuiteando lo primero que pensaba en el mismo momento de abrir los ojos, en otras ocasiones guardando los borradores que tuitearía hasta percibir el chispeo de alguna tendencia o moda estúpida en la red social.
Por momentos era un oportunista que se montaba a la ola: si veía que muchos tuiteaban sobre animales –inolvidable es la foto de una comadreja volando a lomo de un pájaro carpintero, por ejemplo-- me sacaba de la chistera un gato hipster o un carpincho.
Deseaba ser la pistola más rápida de la escena tuitera hispanoamericana. Deseaba matar a la persona inteligente que habitaba en mí. Torturar al intelectual que ocupaba mi cuerpo. Matar al poeta que había sido.
Había anunciado mi retiro de la arena poética un par de años antes --no iré a ningún festival más, no escribiré más poemas, dije-- pero todo terminó revelándose como una gran mentira.
De tuit en tuit comencé entonces a experimentar otra dimensión de la escritura: la continuidad entre sueño, poema, tuit, aforismo, micro-ficción, realidad relatada, viaje interestelar, se hizo evidente, palpable, manipulable.
Por raro que pueda parecer, gracias a Twitter recordé una técnica que practican los chamanes mayas: navegar por los sueños como quien trabaja en una obra de arte. Entendí entonces que, al tuitear, participaba de una subcultura donde los sueños se comunican en bloques de ciento cuarenta caracteres.

1 dic. 2014

Pequeños apuntes sobre la lectura

La lectura es un debate con nuestras (potenciales) personalidades alternas. O con las personas que podríamos haber sido en otras circunstancias, o en otros tiempos, o en otros mundos. O con los escritores que podríamos haber sido si escribiéramos de otra manera.

Pero la lectura también es un debate que se abre o se cierra, según nos va con el libro: todo un universo inicia o se acaba gracias a la voluntad de nuestros ojos y de nuestras manos.

Siempre he creído que buena parte de nuestros problemas de convivencia responde a problemas de lectura (aversión a lo complejo, literalidad, intenciones inconfesables, miedo a lo distinto, etc.). Las formas de leer son formas de vivir. Y también son formas de poder. Formas de construir, destruir, deconstruir.

Cada lectura es un universo posible formado con el material básico de un libro. Cada lectura implica una visión y una (de)construcción de los universos que esconde un libro. La lectura construye la mirada del personaje que lee –o que es tragado por– un agujero negro aparecido en el universo paralelo que le brotó, al mismo personaje lector, de las trémulas manos.


 

24 oct. 2014

Los pasajeros sueñan

En la edición de septiembre de la revista Letras Libres se publicó un fragmento de mi poema "Los pasajeros sueñan", tomado de mi libro Caja negra XX 2012.

Los pasajeros sueñan

se derrumbaron los horizontes mientras cientos de gatos huían, varios hambreados les vieron otra cara, mala semana sin bocado, cuando entró la noche hubo comida, se firmó la paz y después de cada plato enviamos la bendición para el Norte, ya no quisimos robar ni una sonrisa de la calle que igual intimidaba todavía, del viento se hizo gran despojo, a puro aire se viviría sin miedo, alto precio, no queríamos pasar otra noche llorando sangre, es como agua para nuestras cerámicas, con tanta remesa se vino la construcción deste muñeco parecido al amor que fue a perderse, sí, los besadores insisten, vestidos de negro se iban a relamer nuestras heridas, no les importó la voluntad porque estos lodazales no sudaron la fuerza que usaríamos pa’ defendernos, hombres malos y teñidos, por entre las patrullas nos seguimos amando hasta que se tomó la decisión d’escaparnos al orgasmo, allá fuimos y del Norte nos brotó el cariño súbitamente, desde el Sur subían dolores como relámpagos inversos, comedores y baños públicos el territorio nuestro, fue de limpieza esa ilusión-trabajo en el Norte y nuestra madre brillaba en la rutina de limpiarse aquello con eficiencia, así se limpian los corazones en tus rascacielos, mírala renacer a pura luz o a pura sangre para enviarnos el cariño, alambrada por un viento misterioso que deseó perderse del pánico, sus cartas nos traían el mensaje con dorada perfección, ya no podíamos ver el alma suya si no era en el color de tanto billete alegrándonos, entonces algún tatuaje se puso entre nuestra cordura y el hambre, éramos ocho y ... 

10 oct. 2014

Apuntes / 15

Irrupción súbita del poema-meteoro. Intento de escritura en el éxtasis de eso que alguien ha llamado "inspiración". Dejarse llevar por el lenguaje liberado en su movimiento inconsciente. Es algo más que una simple escritura automática: son imágenes guardadas por largo tiempo que van encontrando su ritmo, su pausa, sus palabras, sus silencios. Si se intenta forzar su aterrizaje, la aventura de una imagen poética deja de sentirse real y pierde la fuerza necesaria para fijarse en el papel, o en la iluminada pantalla que la sueña. Irrupción súbita de imágenes en cascada. Cascada de palabras que se escuchan volar sobre la página como aeroplanos de papel devorados por un animal que mira al sol. Éxtasis del sol que reconoce la extasiada mirada de la fiera.

Videojuegos / poema del libro "Pasan poesía en la televisión apagada"


Soñé que jugaba a la pelota,
Y desperté al ver mi cabeza
Pasando por el aro.
Crecían bosques de cometas
En mi cabeza cortada,
Y me sorprendía verlos desaparecer,
Como muertos en un videojuego.
Dormido recogí la cabeza encendida,
Y con ella le prendí fuego a los árboles
Que habían sacado sus manos
Para escribir todos mis libros.
Quise inmolarme como un monje,
O desaparecer tras un espejo roto.
Entonces pasó volando un cometa,
Muy parecido a mi cabeza cortada,
Y desperté frente a la pantalla.  

Tomado del libro Pasan poesía en la televisión apagada. Ecuador: Fondo de animal editores, 2013.

 








30 sep. 2014

A poem is a meteor


La poesía salta por donde nadie se la espera. Si intentas acorralarla, se desmaterializa, se hace invisible, desaparece del mapa, cuando menos lo sientes te la encuentras sirviéndose el plato de sopa que dejaste enfriar en la mesa. A la poesía no se le pueden cerrar los caminos, porque su especialidad es cavar túneles, traza mapas en el cielo cuando todos esperan verla avanzar por la tierra, sabe sumergirse en el agua para encontrarse con los versos de los viejos poetas náuticos que orientan el sendero. El brillo de las estrellas acompaña a los nuevos poetas en su lucha por remover los arrecifes que otros dejaron sedimentándose. Si se cierra un camino, la poesía imaginará uno nuevo, su destino es el movimiento sin fin, incluso si el poeta se dejara de mover, el poema continuará surcando rutas reales, imaginarias, o inimaginables. "El poema es un meteoro", lo dijo Wallace Stevens.

29 sep. 2014

Kafka revisitado



Las líneas de ese otro libro que lees
te indican que no estás a salvo,
que no lo estarás nunca,
que nunca serás salvo.
Ni las flores adormecedoras,
ni los picos más altos, donde las banderas
ondean ese orgullo un poco tonto,
ni el mar que es todo deseo.
Nada, nada te salva.
No vuelvas a sintonizar el noticiero,
haz un graffiti en tu cuarto
que diga algo lindo o algo sucio,
pero que diga y ensucie esas paredes
que te conocen tanto.
Súbele el volumen a la música,
decídete a quemar ese libro,
viaja y llévate las cenizas
al sepulcro de Kafka.