
Lo he querido ocultar, lo sé: abordé el asunto como si tuviera poca importancia, pero la verdad es que sí resultó para mí una terrible pérdida. Hablo de aquella novela que se me hundió en un disco duro muerto, como si se tratara de un naufragio al interior de cierto mar de electricidad. Es verdad que escribí Caja Negra XX 2012, incluso fue publicado en México por la Red de los Poetas Salvajes, una bella edición de hecho, mas ni así me logro sentir reconfortado. Durante un tiempo me engañé, hasta lo dije públicamente, sí, me puse a afirmar que había escrito el doppelgänger de mi novela perdida, es decir, fingí que la cosa no era tan tétrica, tan devastadora; aseguré que mi intención era que se pudiera leer aquella trama ausente a través de los intersticios de mis poemas... pero ahora lo pienso y no me basta... Hay vacío en el vacío. Los personajes de mi novela eran todos los dobles de otros personajes, remedándose los unos a los otros; pasaban cosas fabulosas, otras no tanto. No era para nada autobiográfica, aunque luego lo afirmé en una entrevista. Tenía poco más de doscientas páginas corregidas, y ahora sólo tengo veinte sin corregir. La página es blanca, negro el deseo. La tinta descubre estrellas que comienzan a brillar desde el papel. Otra de mis mentiras respecto a esa novela perdida, fue decir que la terminaría en diciembre y que la publicaría el año próximo. Tendré que esperar algunas décadas, quizás, pienso que lo que me queda es esperar ese retorno, no sé, de alguna forma mística e irracional espero que aparezca este libro adentro de otra computadora, en otro disco duro que jamás he visto, ni tocado: como si la hubiese escrito otro y me fuera concedida como un presente luminoso. Ya sé que esto es imposible. Lo que pasa que uno hace de todo para evadir la realidad.
Imagen: http://carlosvalencia.files.wordpress.com











