2 sep. 2006

Rusticatio No. 2

El segundo número de la revista hispanoamericana Rusticatio ha estado en línea durante todo el último mes. En nuestras páginas encontrarán una selección de poesía peruana última, entrevistas inéditas al argentino Leónidas Lamborghini y a los peruanos Roger Santivañez y José Antonio Mazzotti, además de poemas de estos tres importantes autores. En Masa Crítica, nuestra sección de ensayo, pueden leerse textos de Luis Fernando Chueca sobre Jorge Eduardo Eielson y de Mazzotti sobre Raúl Mendizábal. Hemos seleccionado, también, poemas de la poeta mexicana María Rivera, del nicaragüense Francisco Ruíz Udiel, de la poeta italiana Silvia Favaretto y del ecuatoriano Ernesto Carrión. En traducción (Lengua de fuera), el poeta y ensayista peruano (asentado en París) Carlos Henderson nos presenta al poeta francés Bernard Noël.

En la sección multimedia
La refri, incluimos un videopoema del italiano Christian Panebianco (si no corre, hacer clic en Refresh), un e-book del peruano Roger Santivañez y el cómic de los guatemaltecos Azurdia y La pava. En Chinique (palabra traída del quiché para hablar de fiesta o relajo) aparecen dos interesantísimos rescates: la trascripción de una conferencia (inédita) que Julio Cortázar impartiera en España décadas atrás, además de ensayos de Eielson sobre César Vallejo y Martín Adán; como guinda incluimos en esta sección un breve cuestionario antipoético del chileno Alexis Donoso.

No se pierdan tampoco el texto de Luis Felipe Fabre sobre
Los detectives salvajes de Roberto Bolaño, ni las reseñas sobre los libros de la peruana Grecia Cáceres o de la mexicana Rocío Cerón. De Guatemala aparece algo sobre el artista A-1 53167 (Aníbal López, ganador del León de Oro en la Bienal de Venecia del 2000) en La Vecindad, así como textos de reflexión alrededor del esfuerzo de Rusticatio por parte de Carolina Escobar Sarti y Julio Serrano en una nueva sección titulada Interiores. En esta misma sección un texto del mexicano Rodrigo Flores, celebrando la obtención del importante premio Elías Nandino por parte de nuestro Editor Norte: Jorge Solís Arenazas.

Esperamos la disfruten.

Editores y Consejo Editorial, Revista Rusticatio

25 jul. 2006

Noticias

El segundo número de Rusticatio sube a la web este próximo 1 de agosto. A partir de ahora estaremos on line con un nuevo número los días 1 de cada dos meses. Sí, seremos bimensuales. Y bien, aquí les anoto algunos de los contenidos que próximamente podrán visualizar en nuestros libritos virtuales (recuerden que proponemos al menos un 85% de materiales inéditos):

* Cambio y fuera:

- Entrevista con José Antonio Mazzotti, por Maurizio Medo
- Entrevista con Leónidas Lamborghini, por Amalia Gieschen
- Entrevista con Roger Santiváñez, por Maurizio Medo

* Interruptores:

- Selección de poesía peruana última

* Masa crítica:

- Ensayo sobre Jorge Eduardo Eielson
- Ensayo sobre José Carlos Becerra

* La refri

- Videopoema de Christian Panebianco
- E-book de Roger Santiváñez

* La cuarta

- Poemas de Silvia Favaretto, Francisco Ruíz Udiel, María Rivera y Ernesto Carrión

* Lengua de fuera

- Versiones al español de poesía del francés Bernard Noel

* Interiores

- Textos sobre Rusticatio, por Julio Serrano y Rodrigo Flores
- Noticia del Premio “Elías Nandino” 2006, obtenido por uno de nuestros editores, el poeta mexicano Jorge Solís Arenazas.

* Comic de la Pava y Azurdia

* Chinique: cuestionario y homenajes

- Transcripción de conferencia de Julio Cortázar.

- Cuestionario autoaplicado de Alexis Donoso
- Rescate de dos textos de Jorge Eduardo Eielson, sobre Vallejo y Martín Adán

* La vecindad

- Sobre “Los detectives salvajes”
- Sobre el artista guatemalteco A-1 53167

* La alacena

- Reseñas sobre libros de Grecia Cáceres, Roger Santivañez y Rocío Cerón.


Además, en este segundo número será posible descargar la versión PDF de Rusticatio 1, para imprimir o guardar en la computadora personal.

31 may. 2006

Rusticatio en la Casa del Poeta, México DF


Queridas amigas y amigos, la revista Rusticatio tiene el gusto de invitarles a una conversación sobre su primer número y sobre nueva poesía latinoamericana. Esta actividad se llevará a cabo el día viernes 2 de junio de 2006 en la Casa del Poeta "Ramón López Velarde" (Avenida Álvaro Obregón No. 73, colonia Roma. Ciudad de México), a las 7 de la noche.

Participarán los poetas: María Rivera, Rodrigo Flores y Alan Mills.

Esperamos contar con su asistencia, un saludo muy cordial.

23 may. 2006

Notas para un despegue, PRIMERA PARTE

RUSTICATIO: El próximo jueves 25 de mayo, a las 7:00 pm presentaremos el primer número de la Revista Rusticatio, en el Centro Cultural de España en Guatemala. Participaré yo, como director de la publicación y Enrique Orozco en su calidad de gestor del proyecto. Nos faltarán nuestros editores adjuntos (el Jorge y el Maurizio) pero nos acompañarán en espíritu. Como condimento, tendremos los oportunos comentarios del Julito Serrano. Por allá los esperamos. Para mientras les invito a checar algunos links sobre esta revista que, por cierto, tuvo 36,000 visitas en su primer mes de vida:

1. 2. 3. 4. 5. 6. 7. 8. 9.

La próxima semana andaré por tierras chilangas, gracias a la amable invitación que me hiciera el Centro Cultural "la Pirámide" para dar unas lecturas y presentar mi libro Poemas sensibles editado por la mexicana Praxis. La cita para la presentación de Poemas sensibles es el miércoles 31 de mayo, a las 8:00 pm en Hostería La Bota, Casa Vecina: Callejón de Mesones 7, Colonia Centro, Ciudad de México. Presentarán el libro los distinguidos poetas: Álvaro Solís, Carlos López y Jorge Solís Arenazas. Por allá nos vemos.

Poemas sensibles en chilango



13 mar. 2006

Rusticatio

Amigas, amigos, camaradas: en los próximos días sube a la web la revista latinoamericana de poesía Rusticatio. En lenguaje web: http://www.rusticatio.com/. El sitio está en construcción y esperamos muy pronto (marzo 2006) poner a su alcance nuestro número 1, que incluye cosas como:

* Dossier de poesía chilena última
* Entrevista a Raúl Zurita, por Amalia Gieschen
* Ensayos sobre Huidobro y Rodrigo Flores
* Reseña de libros: Proyecto de Obras completas de Rodrigo Lira
* Alejandro Tarrab, Francisco Nájera y Maurice Echeverría, sobre el deseo
* Poemas de Juan Pablo Dardón, Regina José Galindo y Alfonso Gumucio
* Waldo Rojas sobre la feminización del varón por el bolero
* Poesía rumana traducida al español
* Poemas inéditos de Maurizio Medo
* Poesía audiovisual: Cada vez más cadáver, por David Marín
* Un e-book de regalo
* Un texto sobre literatura menor y política Kafka
* Y la Pava M, con su tira cómico-poética: “Malintzin y el Chupacabras” (primer capítulo:
haciéndose daño, ilustrada por Azurdia)

Además de un par de cositas extra, claro está. Estén atentos y gracias por esperarnos, a quienes de hace un tiempo la esperan.

Rusticatio se trata de un esfuerzo latinoamericano coordinado desde Guate, con el apoyo de Ideactiva Publicidad.

9 mar. 2006

amante de lola (ejercicio)

podría gritar beber de tu sangre que me dejes mamá se está volviendo creo que podría gritar que me dejes mamá beber de tu podría me creo se está volviendo gritar loca que me dejes tu sangre beber mamá se está loca volviendo podría gritar que me dejes beber de tu sangre loca volviendo está se mamá que creo que mamá podría beber de tu sangre se está volviendo loca podría gritar beber gritar beber de tu mamá gritar de tu sangre creo que podría mamá me dejes beber mamá tu sangre mamá podría gritar se está volviendo loca podría beber beber tu sangre beber tu sangre loca loca mamá tu sangre se está volviendo podría loca me dejes loca me dejes loca me dejes

7 mar. 2006

Los 80's, bien pisado (ejercicio)

así decidí montarme esta escalera para que ya no más y ahí parara la cosa y ya no y nadie pudiese decirme otra vez ey patojito de mierda a tu nana le queda bien esa falda porque ellos sabían que yo la cuidaba que sentía su olor a 3 km cuando ella apenas bajaba a la estación del bus y yo ya lo sabía a puro olor no puedo explicarlo pero aquella noche lo decidí así nadie me diría de nuevo ey patojito de mierda no tenés tata verdad ay pisados les gusta tanto doler en su carro ponían al trío Pandora a todo volumen y se reían con todos los dientes ya sabían cuánto odiaba yo esas tonaditas que sólo supieron tornarse peores con los años y los Christian Castros infernales y los Luis Migueles del mundo no podrían jamás cantar el espectáculo de aquellas heridas soñadas que me nacían por la tarde cuando en la calle pasaban estudiantes huyendo de algo como los judiciales les temblaba tanto el miedo que hasta yo me dormía de un miedo no mío filtrándose por las paredes dormido pensaba que el miedo se perdía y los estudiosos lloraban corriendo mientras portón adentro humeaba la olla de frijoles mi nana su falda roja su trabajo en los nervios y mis hermanos me veían como a alguien grande reían pues también se montaban su escalera nos montábamos la buena onda esas tardes

30 ene. 2006

Dos lecturas sobre mi poesía

1. Alan Mills y los Ademanes Teocéntricos de la Poesía Incisiva

por Orlando Alcántara F.
Unitario Universalista Bíblico

He estado en contacto con una selección de los poemarios
Los Nombres Ocultos y Marca de Agua del poeta guatemalteco Alan Mills. Y he sido feliz a mi modo. El poeta inquiere y su inquisitiva mirada nos acosa de principio a fin. Al final retorna la pregunta que nos acerca a una respuesta propia de todo poema. La pregunta cae en el vacío y en el vacío está la plenitud de toda la respuesta, ejercida con maestría por el verbo creativo de Mills. El poema termina en pregunta, pero ya la respuesta nos fue dada con el mismo discurrir del texto. Se perciben con claridad los ademanes teocéntricos que le salen al poeta desde el alma. Su voz no puede callar y su verbo enarbola sus verdades en forma de imágenes bien concebidas. Su sintaxis meridiana es vehículo que hace pulcro su decir poético. A veces nos asalta el destello metapoético en la inquisitiva alteridad desmadejada. Alan Mills no deja de inquietar, ni de ser adalid en su propia historia. Veamos uno de los fragmentos:

“Allá ellos
que brinquen y se desmayen.
Que se abstengan de los vinos.
Que me busquen en un muro de lamentos.
O que hagan el amor mirando hacia la Meca.”

Pareciera como si Dios nos estuviera hablando al oído sobre nuestra propia ignorancia. A partir de la ignorancia toda adoración se torna falsa. Creemos ser luceros y sombras somos. Alan Mills levanta su voz-profeta en pos del lumen que hace falta. Su denuedo nos acerca a nuestro ser íntimo cuando nos coloca entre la espada y la pared. Buscar a Dios como sinónimo de estar endemoniado, pues Dios está en todas partes. A Dios no se le busca: ni en la muchedumbre, ni en la soledad de nuestra habitación.

Mills prosigue en sus ademanes teocéntricos. Veamos:

“ me sentía excelso y escaso
como una monumental estela
extasiada en la isla de Pascua
pensé : materia
dije: Dios
sangré
la tierra como elemento
dispone de sabor profano
maravilloso si se quiere
mis ojos llegarán a cualquier galaxia
antes de saber con qué sustancia
estamos hechos
decir Dios
es tenerle miedo a la muerte
es evidente”.

La preocupación teocéntrica de Alan Mills surge desde la conciencia de la muerte. Una muerte que proviene del pecado. Ese mismo pecado que Mills avizora en los gusanos y alimañas que pululan en los antros secretos. Y al mismo tiempo la sustancia de Dios es nuestra sustancia: nuestra imagen y semejanza. Mills se desdobla y toma el papel de testamentario y sepulturero. Su rol no es fácil, porque al poetizar el poeta tiene que desentrañar interioridades almáticas que atesora y pule con el verbo claro, pulcro y diáfano, en un devenir sintáctico lleno de sentidos y signos. Veamos:

“El alcohol resbala,
lo digo así.
Dígolo porque caigo.
(Y no resbalo: caigo).
Digo que el alcohol es puro,
va a las heridas
y es recibido con dolor alegre.
Adentro fluye, camina,
se lleva lo recordado al olvido
y los olvidos renacen
de las venas donde dormían.
El alcohol resbala por dentro
y uno cae por fuera.
Es sangre en la sangre
y queda ardiéndolo todo.”

El alcohol aquí funciona como fuego. Como fuego arrasador que extermina todo a su paso. Y ese alcohol tiene el don de ser Némesis, de ser olvido. El discurrir de Alan Mills es ontología de un taumaturgo obrando con sus letras el milagro de la intrepidez poética. Mills postula, enuncia, proclama. Su verbo nos despabila el alma. Veamos:

“Lenta es la luz
y la luz es la confirmación del abismo.
Estéril soñar con poetas apolíneos
que caminen/ lloren/ canten
con una marca de agua en el alma.
Inútil todo
y las bombas que amenazan caer
como cae la lluvia.”

Este nihilismo resulta entonces una travesura teleológica que en verdad sirve de pretexto para desquebrajar y deconstruir. Para luego armar y volver a construir. Es coartada para la búsqueda del todo. Veamos:

“Contenerlo todo
(el vaso del universo)
y pulir piedras con miradas.
No cabe la poesía en la palabra:
la estira/ la tensa/ la quiebra.
Hay quien lo sabe y llora.
Entrega silencios para parecerse a Dios.
¿De dónde nace un ser bello?
Si el verbo se hiciese carne
la poesía daría tanta verdad
como un puño de tierra/
sería tan cierta como el aliento
del anciano que sueña futuro
en larga fila de jubilados.
Lo bello persigue lo bello
aunque en ello se vaya la vida.
¿Y la mentira?
Caminar con ella/ enamorarse/ morir.
El dolor es anuncio de divinidad.
La poesía se persigna ante las cosas.”

La posible paráfrasis de la canción “Amar es el Verbo Más Bello” de Luis Eduardo Aute, nos viene como el eco de un nuevo sentido enjaulado en otro maremágnum poético, en la voz propia del poeta. Su teleología sigue siendo afirmativa del amor, pero aún persiste la espina del dolor y de la muerte. Sólo el universalismo cristocéntrico es capaz de obrar el milagro. Mientras tanto, Alan Mills conjura duendes y nos inquiere con premura. Nos acerca a nosotros mismos. A nuestro interior nos aproxima cuando se da por entero en su periplo poético. Son muchos sus versos, ahora sólo hemos visto algunos. Su voz nos cautiva por la límpidez de su registro. Su alta carga sintagmática perdura en la memoria. Alan Mills es un poeta memorable, digno de ser leído con atención y presteza. Con los ojos abiertos. Con el alma despabilada. Así nos adentramos en su universo poético y así nos prodigamos la felicidad de cada día.


2. La vida del espíritu se rev(b)ela

Por Jaime Barrios Peña
Escritor y académico, Suecia

En el contraste y la paradoja encuentra la poesía de Alan Mills su legitima esencia. De la mano lo cotidiano y extraordinario. Se trata del ser humano y la búsqueda de nuevas y auténticas señales en una definida autenticidad; en su creación sugiere siempre que la poesía es una de las rutas que conducen a éste en sus actos y proyecciones (un flujo ético), lejos de lo artificial y convencional. Su poesía contiene el conflicto ontológico del hombre en una rica geografía y en un conflicto permanente por superar el abandono, la marginación y la acción de las fuerzas destructivas del poder (quizás en su versión oligarca). Es por esta lucha que no termina, como la poesía se torna una vía de libertad, más auténtica que la historia misma en todos los tiempos y conflictos humanos. En Alan Mills encuentro no sólo un renovado tipo de poesía polítizada, sino cierta estructura operativa en la vida del espíritu, en la vida de riquezas milenarias anidando en nuestra intimidad. Es por eso que repito con el poeta:

“el indio está adentro,
y a veces se le sale,
acéptelo,
aunque lo entierre en apellidos,
aunque lo socave bien
y niegue su manchita de infancia,
ahí está, acéptelo”

23 ene. 2006

ejercicio

a) Los huracanes buscan ponernos el ojo.

Lo anterior vale como se dice que al dar dolor vamos sintiendo un raro crecimiento, esta pulsión briosa y sin orden. Era la noche y lancé correntadas de miel animal capaces de fecundar a cuatro granjas enteras con todo y dueño. Por dicha no embaracé a nadie, salvo a la sombra que éramos los dos trenzados. Se trató d'embarcamiento en sudores y amargo ahogo salival. Pedías mis ráfagas, deseabas control aquella noche licuando el baño mío enhebrado a tus lágrimas. Eran horas de humedad, aullidos, palabras obscenas, del calor con que fuimos el GOZO: gemimos mientras afuera llovían cadáveres como langostas en el desierto.

FÓRCEPS

Pasado este tiempo
sé que no me pretendo un tipo afectado,
soy tosco, voy al hueso,
punzo, dejo manchas y un olor específico
venido de esa dureza hinchándome:
mi falo para entrar arriba,
en aquel espacio que no me está reservado
pues no soy sublime
y nada merezco, cero.

Si apenas ando, con penas y sin
la pena mayor puesto que no pertenece
a esta estampa de flacura sin hambre,
cuya afectación única y horrenda consiste
en cierta maña de escribir versos:
la sed por estar siempre adentro,
en tal remedo del rincón húmedo e inicial:
pinches palabras: ya no hablan.

Voy al hueso o quiero ir.

Mi deseo es entrar tanto, penetrar,
lastimar si es posible, moliendo músculo,
surtir un dolor babeante y alimentarme:
avanzar, ir ahí, es decir, quebrar
y quebrarme entrando más allá:
rasgar esa humedad silente que separa.

Ando con la gana de volver
de reintegrarme a los jugos del silencio
de donde, lo juro, lo juro dos veces, no quería salir.

Ya digo y lo saben
que soy algo que nació cuando nadie esperaba,
fui extraído del agujero esencial con un fórceps
y con un médico que no supo qué decir
– ni felicitación ni caricia –
pues la pobre osamenta de mi madre era notoria
y yo el palmario bulto que iba a chuparle la vida
– como lo he venido haciendo sin descanso –.

Aquel médico tampoco era un tipo sublime,
quizás por eso lo entiendo, hay empatía
y su recuerdo no me miente, ni sus ojos,
yo sé que odió a mi madre al menos por un instante,
pues no la encontró abatida cuando debía estarlo

mi padre, en cambio, no quería mirarme
y los años le han ido dando la razón.