1 dic. 2014

Apuntes / 10

La lectura es un debate con nuestras (potenciales) personalidades alternas. O con las personas que podríamos haber sido en otras circunstancias, o en otros tiempos, o en otros mundos. O con los escritores que podríamos haber sido, si escribiéramos de otra manera.

Pero la lectura también es un debate que se abre, o se cierra, según nos va con el libro: todo un universo inicia o se acaba gracias a la voluntad de nuestros ojos y de nuestras manos.

Siempre he creído que buena parte de nuestros problemas de convivencia responde a problemas de lectura: aversión a lo complejo, literalidad, intenciones inconfesables, miedo a lo distinto, etc. Las formas de leer son formas de vivir. Y también son formas de poder. Formas de construir, destruir, deconstruir.

Cada lectura es un universo posible formado con el material básico de un libro. Cada lectura implica una visión y una (de)construcción de los universos que esconde un libro. La lectura construye la mirada del personaje que lee –o que es tragado por– un agujero negro aparecido en el universo paralelo que le brotó, al mismo personaje lector, de las trémulas manos.


 

24 oct. 2014

Los pasajeros sueñan

En la edición de septiembre de la revista Letras Libres se publicó un fragmento de mi poema "Los pasajeros sueñan", tomado de mi libro Caja negra XX 2012.

Los pasajeros sueñan

se derrumbaron los horizontes mientras cientos de gatos huían, varios hambreados les vieron otra cara, mala semana sin bocado, cuando entró la noche hubo comida, se firmó la paz y después de cada plato enviamos la bendición para el Norte, ya no quisimos robar ni una sonrisa de la calle que igual intimidaba todavía, del viento se hizo gran despojo, a puro aire se viviría sin miedo, alto precio, no queríamos pasar otra noche llorando sangre, es como agua para nuestras cerámicas, con tanta remesa se vino la construcción deste muñeco parecido al amor que fue a perderse, sí, los besadores insisten, vestidos de negro se iban a relamer nuestras heridas, no les importó la voluntad porque estos lodazales no sudaron la fuerza que usaríamos pa’ defendernos, hombres malos y teñidos, por entre las patrullas nos seguimos amando hasta que se tomó la decisión d’escaparnos al orgasmo, allá fuimos y del Norte nos brotó el cariño súbitamente, desde el Sur subían dolores como relámpagos inversos, comedores y baños públicos el territorio nuestro, fue de limpieza esa ilusión-trabajo en el Norte y nuestra madre brillaba en la rutina de limpiarse aquello con eficiencia, así se limpian los corazones en tus rascacielos, mírala renacer a pura luz o a pura sangre para enviarnos el cariño, alambrada por un viento misterioso que deseó perderse del pánico, sus cartas nos traían el mensaje con dorada perfección, ya no podíamos ver el alma suya si no era en el color de tanto billete alegrándonos, entonces algún tatuaje se puso entre nuestra cordura y el hambre, éramos ocho y ... 

10 oct. 2014

Apuntes / 9

Irrupción súbita del poema-meteoro. Intento de escritura en el éxtasis de eso que alguien ha llamado "inspiración". Dejarse llevar por el lenguaje liberado en su movimiento inconsciente. Es algo más que una simple escritura automática: son imágenes guardadas por largo tiempo que van encontrando su ritmo, su pausa, sus palabras, sus silencios. Si se intenta forzar su aterrizaje, la aventura de una imagen poética deja de sentirse real y pierde la fuerza necesaria para fijarse en el papel, o en la iluminada pantalla que la sueña. Irrupción súbita de imágenes en cascada. Cascada de palabras que se escuchan volar sobre la página como aeroplanos de papel devorados por un animal que mira al sol. Éxtasis del sol que reconoce la extasiada mirada de la fiera.

Videojuegos / poema del libro "Pasan poesía en la televisión apagada"


Soñé que jugaba a la pelota
Y desperté al ver mi cabeza
Pasando por el aro.
Crecían bosques de cometas
En mi cabeza cortada
Y me sorprendía verlos desaparecer
Como muertos en un videojuego.
Dormido recogí la cabeza encendida
Y con ella le prendí fuego a los árboles
Que habían sacado sus manos
Para escribir todos mis libros.
Quise inmolarme como un monje
O desaparecer tras un espejo roto.
Entonces pasó volando un cometa
Muy parecido a mi cabeza cortada
Y desperté frente a la pantalla.  

Tomado del libro Pasan poesía en la televisión apagada. Ecuador: Fondo de animal editores, 2013.


29 sep. 2014

Kafka revisitado

Las líneas de ese otro libro que lees
te indican que no estás a salvo,
que no lo estarás nunca,
que nunca serás salvo.
Ni las flores adormecedoras,
ni los picos más altos, donde las banderas
ondean ese orgullo un poco tonto,
ni el mar que es todo deseo.
Nada, nada te salva.
No vuelvas a sintonizar el noticiero,
haz un graffiti en tu cuarto
que diga algo lindo o algo sucio,
pero que diga y ensucie esas paredes
que te conocen tanto.
Súbele el volumen a la música,
decídete a quemar ese libro,
viaja y llévate las cenizas
al sepulcro de Kafka.

15 sep. 2014

Nacido en la red

Hace un par de meses se publicó mi poema ".pdf" en el suplemento Babelia del diario español El País, junto a otros poemas de varios autores hispanoamericanos.



.pdf
 
Éste es el Primer Libro escrito desde el Futuro.
Va a reventar como las olas adentro de tus sueños,
No será el mar sino apenas la memoria
De lo que ya no vendrá más.
Y menciono las olas porque Estas Páginas
Se mueven ahora entre tus manos,
Son peces anunciando el final de una enfermedad
Que jamás sufriste.
El Futuro es parecido al mar pero con hojas,
Toda nuestra materia corresponde al símbolo negro
Que ahora toca tus dedos,
Una letra besando a otra letra que besa a la otra,
Hasta formar la idea de lo que va a venir.
Nos da miedo, pero ha llegado el momento
De leer este Libro Primero.

Imagen: El País

LEER LA NOTA DE ANDREA AGUILAR "La poesía estalla en las redes", dale clic

19 ago. 2014

Apuntes / 8


He retomado mi libro de poemas, hasta el momento tengo 15 corregidos. Todos estos poemas nuevos, o la mayoría, no recuerdo bien, los incluí en una selección titulada Pasan poesía en la televisión apagada que presenta otros 20 poemas viejos –los más aceptables que he escrito, podría decirse–, publicada el año pasado en Ecuador

Todavía no sé si el nombre de este libro será Pastillas para el lector, o si usaré una variación del título de la antología recién editada, por ejemplo, Pasan poesía por la pantalla del U-bahn.

Lo que siempre supe es que estaba mintiendo cuando dije “He aprendido a escribir poemas”. Uno nunca aprende, los poemas lo agarran a uno en curva, se escriben solos, o apenas muestran un aspecto de la sombra del lenguaje, o se mueren soñando que son la luz.  

18 ago. 2014

Apuntes / 7


Cada proyecto de escritura es un proyecto de vida. Si no se le encara de este modo, no hay forma de ganar la energía para sobrellevarlo.
Por un lado sentimos la urgencia de plasmar el registro de un determinado estado de ese universo que fluctúa incesante al interior de la mente. Emociona porque se trata de una energía vital que está relacionada con la aventura. Por otro lado está el resorte de la paciencia que la poesía nos ha enseñado: saber esperar, saber aguantar como Li Po hasta el momento justo en que irrumpe la revelación de una figura esencial. Examinada así, es verdad que la escritura se parece un poco al vaivén de la vida, entre la inmadurez tan sabrosa y la sabiduría tan rica.
De lo que hasta aquí he aprendido, puedo decir que lo mejor es no publicar nada, salvo en caso de necesidad extrema. Nadie necesita nuevos libros, hay suficientes en circulación. He visto a las mejores mentes de varias generaciones destruidas por haber publicado un libro malo. Ojo que no los destruye el hecho de que el libro sea malo, sino la incapacidad de aceptarlo.
La paciencia, la calma, la voluntad de aprender ejercitando el examen de los propios yerros, son los mejores consejeros para las manos que desean emprender de manera autónoma la aventura de llenar la página. Más vale conseguir un pequeño poema perdurable que dispararse una mala novela que no se la mama ni el más piadoso. O por lo menos eso es lo que pienso un lunes por la mañana, mientras me froto los dedos para agarrar el manubrio de la bicicleta.

17 ago. 2014

Apuntes / 6



No sé a quiénes les podrían interesar estos apuntes. He ahí un verdadero misterio.

No sé a quién le puede interesar lo que apunta alguien que le apunta a entrenar las manos que más tarde usará para escribir. Porque tampoco creo que los apuntes sean la escritura en sí misma, sino más bien lo que está antes de la escritura. O lo que está después de la escritura que permanece invisible, me refiero a esa jungla imaginaria que todavía no consiguió instalar su desmesura entre las cálidas pastas de un libro.

Siempre ha sido un misterio para mí que exista alguien interesado en lo que uno escribe. Si lo piensan bien, es algo mágico, aunque de cierto modo también es un asunto un tanto absurdo. Resulta ocioso querer averiguarlo, sin embargo, en estos tiempos de hipervigilancia ya no se sabe si te leen por placer, o porque el chip del Big Brother les ha quedado instalado en la psique como un parásito.

La curiosidad mató al gato, es verdad, mas no hay que olvidar que todo gato que se precie tiene siete vidas. Incluso el gato de Schrödinger tiene por lo menos siete maneras de relampaguear entre la lectura y la no lectura. Digámoslo así.

Lo anterior me lleva directamente al siguiente apunte: el número 7.

16 ago. 2014

Apuntes / 5


No es uno el que cambia, son los libros. El organismo de los libros está en permanente mudanza, ebullición, se transforma como cualquier materia viviente. Basta abrir cualquier libro de par en par, diseccionarlo como a una rana auténtica para descubrirlo.

Pienso estas cosas después de haber releído un libro que odié hace cuatro años, pero que ahora me apasiona como si fuera la experiencia de un verdadero paradiso en la tierra.

Revelaría el nombre de este libro si no fuera todavía más placentero saber que se trata de un descubrimiento secreto: un libro que odié por las mismas razones que ahora me hacen amarlo, se merece todos los cuidados, toda la mesura.

Un día de estos también hablaré sobre el tema de las lecturas secretas. Me gustaría hablar del derecho a mantener ciertas lecturas bajo reserva por un tiempo indefinido. Ningún libro debe ser comentado ni criticado por obligación, no existe tal requisito, a no ser en las mentes delirantes de las nuevas inquisiciones literarias al uso. Todos tenemos derecho a leer, del mismo modo que tenemos derecho a no leer. Se tiene el derecho a comentar o a criticar, del mismo modo que existe el derecho a ignorar una obra. Para los críticos existe el derecho, inclusive, a desmotivar la lectura de una obra o de un autor, siempre y cuando, claro está, las estrategias para conseguirlo se encuadren dentro de los límites que contemplan las diversas legislaciones nacionales e internacionales.

Por más garitas de control que intenten instalarle por ahí, la lectura seguirá siendo siempre el espacio de la libertad total.


15 ago. 2014

Apuntes / 4


Decidí cerrar este blog con una última serie de apuntes. Finalmente decidí darle a esta bitácora –porque las cosas, por muy virtuales que sean, también tienen deseos– lo que siempre me pidió y no le había querido, o no le había podido dar.

Un último racimo de notas banales para dejar las manos calientes. Un último vistazo a lo que construí como el escaparate para la figura de un elusivo autor.

Seguiré escribiendo en los formatos análogos, es decir, en la inveterada hoja de papel, como un deber marcial frente a la comandancia de la página en blanco.

Por alguna razón un tanto arcana, durante un tiempo sentí que necesitaba someter este entrenamiento a la supervisión de los lectores que van por ahí como náufragos, o como piratas ciberespaciales del deseo de escribir. Ahora, en cambio, siento que si dedico mi tiempo a mostrarles todas mis anotaciones sin importancia, podría dejar petrificadas las nuevas manos que me han nacido para escribir los libros que antes perdí, o que se quedaron flotando en el mar desolado del ciberespacio. 

Seré el traficante invisible de mi propia escritura. Ejecutaré el trasiego fantasmal de mis palabras, ahora transcritas por el personaje que se apropió de mis viejas manos para hacer una fogata, sí, ese mismo personaje incendiario que escribe mi autobiografía en algún universo paralelo.

Se ha terminado el suministro virtual para esta bitácora. Las hojas de papel de todos mis cuadernos de apuntes celebrarán pronto mi retorno, desde ya alcanzo a escuchar los vítores de los dioses análogos. Como dijo cierto personaje, al calor de los tragos, en El Señor Presidente: "la que es puta, vuelve". Y con diente de oro, habría que agregar.

14 ago. 2014

Apuntes / 3



A veces no sé por dónde comenzar. Veo las historias suspendidas en una telaraña simbólica que pareciera ser mi propio cerebro encendido, iluminado como una supercarretera, o como un animal de tentáculos luminiscentes.

¿Una historia es el montaje creado a partir de un corte en esa red? ¿O es una muestra de tejido para ser analizado en el laboratorio de la visión? ¿Es una muestra del espacio perdido entre un punto A y un punto B? ¿Un corte de cualquier punto entre A y B?

No sé nada de física cuántica pero sí sé que las historias se encuentran en ese nebuloso lugar que resulta imposible de determinar a simple vista, puesto que es imposible de calcular sin alterar su ubicación con la fuerza de nuestra mirada.

Escribir es como meter las manos al fango donde flotan las historias. Sacar un conejo negro del fango y verlo saltar dejando letras que funcionarán como el rastro que nos guiará desde la primera página hasta la última. O de la última página a la primera. Da igual.

Escribir es perseguir al conejo negro para que salte horrorizado, para que se escape de nuestra mente enmarañada y se vaya a buscar resguardo entre las pastas de un libro. La historia del conejo traicionada por nuestra vulgar costumbre de contar las desgracias propias y ajenas: esa es una forma de escribir, una más entre las millones de formas posibles que se pueden encontrar entre un punto A y un punto B.

Apuntes / 2


Los nuevos soportes técnicos influyen de un modo decisivo en la configuración de lo que podría llegar a ser un renovado panorama de estilos literarios, o de lo que podría leerse como un escenario de escrituras que alcanzan a contemplar el proceso de su propia creación en tiempo real.

Disciplinar una escritura sigue siendo una tentación para muchos, quizás porque de este modo se buscaría el inconfesable deseo de arraigar una autoría inconfiscable, díscola, libérrima. El asunto, queridos amigos, es que la literatura siempre nos ha demostrado, de mil y una formas, no solamente que tal disciplinamiento es baladí, inútil, o a veces francamente ocioso, sino que además la escritura siempre va a encontrar un resquicio por donde escaparse: la liebre negra del texto inmanente –que desconoce su propia naturaleza o género mientras es escrito– a menudo descubre por dónde re-aparecer o explayarse, incluso cuando para hacerlo necesite cavar túneles entre lo considerado real y lo imaginario. Todo esto resulta evidente cuando pensamos en una escritura que usa las plataformas virtuales como espacio de experimentación pública (y lúdica), o que establece ahí mismo un campamento de ejercicios para un aprendizaje abierto que, además, se pretende conectado al corazón, o a la mente de los lectores.

No hay misterio alguno en la libertad de la escritura. El único misterio radica en entender de dónde surge la irremediable astucia de una escritura que sabe escaparse de todos sus depredadores, sean estos reales o virtuales.

Apuntes / 1


Llegó la hora de hacer unos apuntes. Llegó el momento de darle una reanimación cardiopulmonar a mi escritura. O quizás simplemente es la hora de concluir de una vez por todas la escritura de este blog que durante años ha estado flotando como un libro que se borra mientras lo leen.

Claro que también podría escribir sobre mis intimidades por acá, convertirme en una vedette de la literatura posmoderna, o en cualquiera de esas florituras que dicen que están de moda. Podría subir una serie de selfies ridículas. Podría contarles de mis andanzas por la ciudad. Podría hacer un recuento de los daños sufridos por este corazoncito de peluche. Podría poner por aquí los apuntes de mis lecturas o de las investigaciones que voy echando adelante. Podría simplemente escribir todo lo que pase por mi mente durante una hora del día, usar este espacio como un calentamiento para los libros en marcha.

Los libros se escriben con la mano caliente. Pero uno no siempre tiene las manos calientes. O quizás el problema es que uno no siempre escribe cuando tiene las manos calientes. Ahora mismo enciendo una fogata con la pantalla: acerquemos las manos a la pantalla para calentárnoslas.

10 jul. 2014

Informe de un visitante extraterrestre


Ahora que he abandonado ese país —cuyo verdadero nombre jamás me fue revelado— quiero hacer algunos apuntes finales. No intentaré ensayar una síntesis, para nada, simplemente comentaré las cosas que más me impactaron durante los últimos días que logré atravesar esta nación de costa a costa:

i. Los perros son todos de una única raza. Me encantó su pelaje dorado y pegadito a la piel; un estilo que yo llamaría “sensual”, si dicha afirmación no se prestara a Los Equívocos.

ii. Me pareció muy curiosa y futurista la costumbre de llevar imágenes en andas. Recuerdo ahora la tarde cuando salimos con Marín, Churrón y Pr3tz, con una botella de champán en las manos. Borrachos llegamos a pedirle a los organizadores de una procesión que nos dejaran participar un poco. Un SadoMaso-Sacerdote nos repelió con la excusa de que ese día sólo cargaban los niños. Los señaló con el dedo. Fue muy tierna la imagen de esos críos. Reímos de amor al ver cómo iban purgando sus pecados al llevar sobre sus espaldas la imagen de otro niño sangrante, con un madero sobre los hombros.

iii. Mi idea de que la literatura — junto a la política y la cultura en un sentido clásico — no existía en el país, terminó siendo desmentida por una investigadora de cierta prestigiosa universidad de allende los mares, quien además me facilitó relatorios detallados de las prácticas gregarias de los escritores y poetas. Resulta llamativo el hecho de que la mayoría cultiva un estilo propio de las aldeas medievales de cierta región ibérica e, incluso, llegan a ser capaces de reproducir aquel acento al hablar. Buena parte de ellos usa seudónimos. La mayoría jura no conocer a ningún otro sujeto que practique el oficio, razón por la cual se crea la ilusión óptica de la inexistencia de los escritores.

iv. Previo a la pascua se practica una especie de carnaval invertido: en lugar de desnudarse, la gente se cubre con capuchas y pasamontañas. Los líderes de dicha fiesta llevan ratas muertas en la mano y besan a las muchachas más lindas, sin soltar las ratas. Les gusta mezclar simbologías de diferentes rumbos ideológicos y diversos matices políticos, hacen combinaciones estrafalarias y sin norma.

v. Hay un boom del arte plástico que vuelve locas a las multitudes. De acuerdo con lo que vi, existen tres tipos de artistas: a) los fabricantes de juguetes; b) los fanáticos de las chaquetas caras y los carros cromados; c) Dj’s de electroclash.

vi. En las universidades está de moda la contratación de profesores extranjeros, sin importar la calificación. El único requisito que se les pide es el de ser foráneos. Me enteré porque me ofrecieron la plaza de Historia de las Ideas Culinarias IV, en la Facultad de Humanidades de una casa de estudios.

vii. Industrias de madera destruyen bosques de 800 años y minerías de níquel construyen carreteras para poder contaminar a placer las áreas protegidas. Se queman cerros completos con la misma alegría con la que se afirma que todo es culpa de unos desconocidos.

viii. Recuerdo que aquella tarde, después de apreciar el espectáculo de la crucificción del niño, nos fuimos con Marín, Churrón y Pr3tz a un lugar conocido como Las 10,000 Puertas. Estuvimos largo rato hablando sobre lo complicado que resulta asirse a la fuerza gravitacional en este territorio; estábamos en un estado raro, un poco parecido a la felicidad, bebiendo cerveza y champán, en calidad de pendejos. En eso estábamos cuando se acercó a la mesa una muchacha que aseguraba ser la hija de un famoso político del pasado. Por alguna razón le dije que la vida era una performance y ella, contra todo pronóstico, se sonrió. No había terminado de decirle esto cuando vimos pasar a un viejo horrible con un machete en la mano. Perseguía a un neohippy, a una cooperante española y a otro acompañante sin mayor gracia. No nos interesaron las razones del incidente pero tampoco nos causó risa. El neohippy, al ver al anciano ya lejos, caminó de regreso, se acercó a nosotros, gritando, prácticamente acusándonos por nuestra indiferencia. Intentamos calmarlo. Su amiga española se reía a todo motor, mientras documentaba la situación en video. La hija del político me preguntó si de verdad todo había sido una performance y Pr3tz le dijo que sí, que exactamente de eso se trataba todo.

En conclusión: ésta ha sido una temporada maravillosa. Le agradezco a la vida la oportunidad de conocer sitios tan exuberantes. Nunca olvidaré la experiencia de atravesar el territorio de punta a punta en cayuco, ni la filigrana con la que tantos tullidos y amputados recitan fragmentos completos del Nuevo Testamento cuando viajan de pie en los  buses llenos a reventar, o sentados sobre pequeños islotes que nacen como lirios en esos hermosos y contaminados lagos. Arquitectónicamente hablando, las iglesias monumentales con las que han sustituido los cines porno, no tienen comparación.

(Publicado originalmente en este blog en el año 2009)

El alma de la rosa


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1. Les informamos que debido a la crisis, la luz al final del túnel será apagada hasta nuevo aviso. Disculpen las molestias

Corro el riesgo de sonar como un escritor de autoayuda, sin embargo, ha sido gracias a las crisis que he podido diseñar las mutaciones fundamentales de mi existencia. En esos momentos en que me he visto superado por las circunstancias ha aparecido frente a mis ojos un nuevo ser, en estado germinal, al cual alimento y ayudo en su desarrollo. A ese doppelgänger, o gemelo, maligno y mágico, le encargo la destrucción del espantapájaros que había llegado a ser.

El viaje es una de las soluciones que mi doppelgänger suele improvisar en momentos críticos. Cuando fracasan las estrategias disponibles de decodificación de la realidad, opta por el movimiento, por desplazarse, por enfrentar la situación crítica desde otro lugar. El nuevo espacio obliga a la reinvención, al uso creativo de materiales inéditos y a la reorganización lúdica de los propios escombros. El doble espectral hace malabarismos con los despojos de la situación anterior y con las luces del porvenir.

Claro que cambiarse de país no implica cambiarse de vida. Allá donde vayas, tu crisis irá contigo (no olvidemos el poema de Kavafys) y apenas encontrarás un nuevo marco caótico en el cual insertarte. “El caos es un orden por descifrar”, nos dice la amante del protagonista de El hombre duplicado de José Saramago, una frase que explicaría la euforia que causa en el viajante el advenimiento de toda la novedad: su lucha es la de encontrar las contraseñas, los passwords que le permitan ingresar y navegar en el sistema aparentemente cerrado de una cultura foránea.

A la crisis inicial le agrego la nueva crisis generada por el vértigo que me entrega un territorio por descubrir. Una especie de remedio homeopático con el que mi doppelgänger intenta transformarme.

2. –¡María, tu marido se va a tirar por la ventana! –¡Decile al tarado ése que le puse los cuernos, no las alas!

Del momento crítico navegamos hacia el iluminado puerto de un nuevo equilibrio. Entonces viene la fiesta inicial, la abundancia generosa de lo recién iniciado; luego sobreviene cierta estabilidad, la maduración de la circunstancia, hasta que ¡zas!, la realidad vuelve a mostrarnos su lógica imperturbable.

El modelo empleado para interpretar nuestro entorno se agota y hay que inventarse algo que lo sustituya. Esto último no va a variar si estamos en Río de Janeiro, en Berlín, o en Kuala Lumpur. La necesidad de ofrecerle rutas alternas a la psique colectiva es común a los distintos proyectos civilizatorios. Es ahí donde aparece el nicho de oportunidad para los profetas, los líderes delirantes y/o carismáticos, los adivinadores y los artistas. Y a lo mejor estas entidades representan diversas facetas de un mismo aspecto de nuestro inconsciente colectivo, necesitado de conjurar la inminencia de lo desconocido.

El arte permite vislumbrar la belleza de un escenario que escapa radicalmente a nuestro control. El artista proporciona las herramientas para que la comunidad descubra en el caos la presencia de esas nubes cargadas de aguas torrenciales y truenos que forman un caleidoscopio donde conviven el placer y la armonía. El arte desarrolla y profundiza los aspectos que las diversas crisis sacan a la luz. La obra de arte nos permite experimentar el tiempo en su inmarcesible misterio.

Cuando escribo, efectúo la misma operación llevada adelante gracias al ritmo de un viaje. Arte, literatura, viaje: son formas de reconfigurar el caos primordial. Cuando escribo, el doppelgänger del texto se desliza por mis dedos, materializa una entidad que me va formando, con la precisión de un escultor. La literatura, siguiendo al filósofo francés Deleuze, es la creación de una lengua adentro de la lengua: al poner en crisis al idioma me permito indagar en los propios enigmas que me habitan, misterios que no serán nunca sólo míos. El lector encontrará en el texto a su propio doppelgänger, otro distinto, uno propio que lo irá esculpiendo con igual fervor.

Porque es el lector quien organiza con su mirada ese sistema caótico llamado “libro”. Y esa es una sentencia de la cual se podría inferir la siguiente analogía social: una crisis es grave cuando no conseguimos atisbar los mecanismos para su lectura.

3. Mijo, por dinero no te preocupés porque no hay

La crisis, en términos sociales, sobreviene cuando los ciudadanos dejan de percibir un derecho, o un beneficio previamente adquirido, pero también cuando el cuerpo social ha avanzado a una velocidad mayor que la de la institucionalidad política. La magnitud, las dimensiones y las particularidades de cada crisis están determinadas y son mediadas por la cultura, e incluso se podría decir que la cultura es la propia expresión de la crisis de un entorno determinado, pues incorpora los mecanismos imaginarios que la comunidad elabora para trascender sus momentos de caos y su primitiva pulsión de muerte.

Recuerdo que durante las semanas anteriores a los incendiarios disturbios callejeros de París, en noviembre del 2005, mi doppelgänger se topó con tres circunstancias llamativas: 1. Un hombre golpeaba a una mujer, su pareja, en la rue d’Alésia, ante lo que varios transeúntes tuvieron que intervenir; 2. Un grupo de inmigrantes alcoholizados insultaba acremente, por razones de su origen, a una muchacha rubia en el Noctambus, a la altura de Chatelet; y 3. Fui revisado en el Metro por un policía francés encubierto, sin ninguna razón o motivo visible, más allá de eso que los argentinos llaman “portación de rostro”.

Estas tres mismas situaciones no me habrían llamado la atención en mi propio país (donde esto y más es moneda corriente), sin embargo, al sentirme inserto en la “alucinación consensual” del Estado francés y al estar impregnado de su discurso garantista y del ideal colectivo de liberté-egalité-fraternité, no pude sino conmocionarme, espantarme. Más adelante, cuando visualicé frente a mí las hileras de autos incendiándose en las calles parisinas, percibí en clave de epifanía que las tres situaciones anteriormente vividas no eran más que las señales de un conflicto mayor que se cocinaba más allá de cualquier mirada superficial. Un conflicto que no le pertenece solamente a Francia, ni mucho menos.

A lo largo de varios años de vida nómada he podido percibir que uno de los puntos nodales de las crisis que atraviesan el mundo actual, es el relacionado con la movilidad poblacional y la migración. Este flujo hiperdinámico de personas no implica solamente la utopía liberal del intercambio de bienes y servicios, sino más bien acondiciona escenarios donde la colisión de tradiciones, cosmovisiones e ideologías puede ser brutal, puesto que éstas se dan en un entorno de profundas desigualdades socioeconómicas.

 La retórica de la crisis mundial (incluyendo sus variantes apocalípticas) es asimismo un dispositivo ficcional colectivo que busca asimilar de algún modo los desajustes generados por el choque de clases en un marco de cosmogonías y formas de vida heterogéneas. La psique colectiva asimila lo complejo y caótico de nuestras organizaciones sociales a través de la retórica de la crisis, diseñada en buena medida desde los centros de poder, aunque siempre alterada por medio de las más diversas transacciones culturales.

Quizás lo que llamamos “crisis” no es más que la emergencia de varios pasados que determinan simultáneamente la forja del presente y la proyección global del futuro: la narración de la historia es cada vez menos susceptible de ser pensada como un relato con un único inicio.

4. Apocalipsis right now!

“En lugar de recurrir a la ciencia para impedir que el mundo se acabe, necesitamos mirar hacia nosotros mismos y aprender a imaginarnos y a crear un nuevo mundo”, dijo recientemente el filósofo esloveno Slavoj Zizek en un artículo cuyo título resulta estremecedor: “2010: el fin de la naturaleza”.

Para crear un mundo nuevo (me gustaría pensar en “varios mundos nuevos”), primero hay que imaginarlo, parece sugerirnos Zizek, actualizando la propuesta jamesoniana de producir ficción como una forma de crear utopías.

Quizás una crisis es un arquetipo que nos impulsa a leerlo todo de modo distinto: así, cuando la poetisa argentina Alejandra Pizarnik nos convocó a “mirar una rosa hasta pulverizarse los ojos”, a lo mejor nos estaba entregando una tecnología de transformación de la naturaleza y la realidad. La poiesis, es decir, la creación de algo que no estaba ahí, sería ejecutada cuando destruyésemos la mirada anterior, cuando “pulverizáramos nuestros ojos”.

¿Habrá que pedirle a nuestro doppelgänger este servicio de muerte óptica?

Inventarnos un nuevo mundo es inventarnos una nueva mirada. Aprender a leer como si nunca antes lo hubiéramos hecho, es en sí mismo la creación de un nuevo mundo. Leer la crisis como la oportunidad para inducirnos una mutación. Operar nuestro propio Apocalipsis, dirigir nuestra propia revelación. Porque lo que vivimos como crisis es el producto de las bagatelas y hechicerías del mundo contemporáneo golpeando con contundencia nuestra capacidad de mirar el alma de la rosa.

Y en ocasiones hasta sentimos que la rosa ya no está ahí.

(Publicado originalmente en la revista Humboldt, en el año 2011)

La caja negra de un vuelo perdido


Escribí una novela llena de personajes cuyos dobles resplandecían para sustituir a las acciones de ellos mismos: era una enorme confusión iluminada de lo oscuro, por eso me fui llenando de dudas, también muy oscuras, sobre vidas y muertes falsas, paralelas a sí mismas, hasta que mi Laptop decidió morir y entonces todo quedó sepultado en un disco duro que era la caja negra de mi vuelo perdido entre los vientos de una enorme angustia, parecida a la que sintió Colón al atravesar por las honduras, antes de llegar al Cabo de Gracias a Dios.

Voy al frente, guiando una carabela llamada Simulador de Vuelo. La he construido con esos escombros desperdigados por el océano: nuestros cuerpos sin vida nos ayudan a flotar, son tantos y tantos y tantos que ya tenemos toda una flotilla avanzando hacia esas tierras profetizadas por los sueños registrados en la caja negra de mi novela perdida.

Algunos aprovecharemos a mirar los jardines adornados con las flores que le arrancamos al futuro de nuestro rencor.

Toda esa luz se resume en las formas de esta desaparición y en el flujo de la sangre que no puede coagular su retorno. Y ahora esta página es como el agua del mar que también es Dios.

El tema de mi novela iba a ser el descubrimiento de un nuevo continente de luz, operado por los dobles de los verdaderos personajes que estarían perdidos en una especie de naufragio estelar. Pero todo se fue al carajo con la muerte de mi Laptop, cuyo disco duro es hoy un corazón extraviado, parecido a la caja negra de este Simulador de Vuelo.

Gracias al mar y a la luz del sol, he encontrado ahora unas páginas de un papel muy antiguo, flotando entre los cuerpos muertos y los sueños de unos pasajeros que jamás llegaré a conocer. Tengo conmigo una historia que habla de la llegada a un lugar de luz, en donde me saldrían nuevas manos para poder comenzar, una vez más, la escritura de esta novela.

(Publicado originalmente en este blog en el año 2009)