3 abr. 2005

Experimentos con la verdad/ MINUTE MAN

En Arizona algunos están rezando (hay mucha gente cristiana por allá), ruegan porque la mano divina traiga otro Tsunami y se lleve al cielo una buena porción de esos molestos y menesterosos seres que brotan como cuyos al sur del río Bravo. En lo que Dios los escucha (aseguran está de su lado) han preparado un programa, casi un juego de cacería de inmigrantes: the Minute Man Project. Y no hacen diferencias: mexicanos, guatemaltecos, nicaragüenses, qué más da; son la misma perra sólo que revolcada, dirían si pensaran en español. Pero no, sus ideas, sus balísticas ideas van en inglés bien cowboy (aunque hay que decir que aciertan al visualizar que todos los latinos terminamos siendo lo mismo). Arizona es recorrida hoy por un llamado a unirse a las filas protectoras del blanco y limpio sueño americano, esa ficción de hamburguesas y cheerleaders que no desean compartir. Milicias bien armadas se apuestan en las fronteras, atentas a cualquier alma deseosa de trabajar y enviar remesas para que su prole en Guatemala o El Salvador coma mejor y adorne la champa con una televisión de 40 pulgadas. Dicen no ser tan malos: los promotores del Minute Man plantean que, si bien su discurso es franco contra los inmigrantes, sus Mini Uzi buscan acabar con la esclavitud y el narcotráfico que ingresa a los Estados Unidos. Quizás por pereza no han encontrado mejor manera de combatir estos flagelos que jugando tiro al blanco, cosa que en las actuales circunstancias sería más bien tiro al indio. O al mestizo, a lo que venga del sur. O talvez simplemente les encantan los plomazos y les excita gritar: fucking latinos, stay out of America! Lástima. El inglés es un bello idioma y suena muy distinto cuando nos dice al oído algo como: April is the cruellest month, breeding/ Lilacs out of the dead land, mixing/ memory and desire... El asunto es que, regularmente, un poeta y un pistolero son dos cosas distintas. En Estados Unidos hay bastantes poetas y muchos pistoleros, pero por alguna razón nos enteramos más de estos últimos. Quizás son más. En Arizona, verbigracia, hay unos que no están pensando en cómo rimar breeding con mixing, sino que más bien elaboran un plan muy claro que es, además, un divertimento: cazar a todos los desarrapados posibles que vean cruzando la sagrada línea que resguarda la entraña del dólar. Un juego sangriento, sí. Pero no se alarmen, este texto no es antiamericano, yo voy contra la estupidez: materia que sabe repartirse. Debo decir que sé de un par de chapines que se enlistarían gustosos en eso de matar mugrientos. Saben hacerlo. A la gente del Minute Man no se me ocurre decirles nada, en mi cabeza apenas callan los versos del poeta: Abril es el mes más cruel y engendra/ lilas que brotan de la tierra muerta, mezclando/ la memoria y el deseo.