14 nov. 2009

Lamborghini *



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En estos poemas el extrañamiento se produce al mismo tiempo que el acercamiento. Cada poema va avanzando hacia un grado de desolación cada vez más insoportable. Son poemas del exilio político que, sin nombrarlo, hacen mención de otro exilio, el de la vida. Cuando en “Admirar una tela” me refiero, obviamente, a admirar la tela blanca sin pintar, me refiero a admirar la posibilidad de crear, esperanza que se acaba desde el momento en que se apoya en pincel sobre la tela. Estos poemas están hechos con una economía tal que semejan una piedra en el agua que va generando círculos cada vez más grandes y lejanos, de manera que con pocas palabras abarcan muchos de los temas esenciales. Son poemas del silencio, variaciones del silencio.
-No se puede ver sino a través del otro.
Un otro para verse porque, desde sí, se niega.

EL SECRETO

Como el que
guarda un secreto
y no
lo dice.
Como el que
tiene
un secreto
y se lo guarda.
Como el que
ve que todo
cae hecho
pedazos:
y es el secreto
que no dice.

INSISTENTE

Como el que
toca
esa tecla
rota.
Como el que
insiste
en dar
ese sonido.
Como el que
-tecla rota-
da ese sonido
con el que
insiste.

TRES GAGS DE LA PARED

3
Como el que
dibujaba
un túnel
en el muro.
Como el que
dibujaba en el muro
un pequeño tren
que entraba
al túnel.
Como el que
subía al pequeño tren
y atravesaba
el muro.

OCULTACIONES

Como el que
se esconde
en sí mismo.
Como el que
se esconde
de sí mismo.
Como el que
se esconde
a sí mismo.
Como el que
no sé
y se esconde
así.

UNA PASIÓN

Como el que
ha dejado
de vivir.
Como el que
apasionadamente
ha dejado
de vivir.
Como el que
deja
para la muerte
la pasión de vivir.

LA TAREA

Como el que
se ha impuesto
una tarea.
Como el que
se ha impuesto
la tarea
de morir.
Como el que
se ha impuesto
terminar esa tarea
antes de morir.
EL EXTRAÑO (1)
Como el que
se siente ya
un extraño
en la vida.
Como el que
siente ya
extraña
a la vida.
Como el que
en la vida
se siente ya
un extraño
entre extraños.

EL ESPEJO

Como el que
asoma
su rostro
al espejo.
Como el que
se asoma
al rostro
del espejo.
Como el que
desde el rostro
del espejo
asoma un rostro.

EN EL ESTANQUE

Como el que
se inclina
hacia la quietud
del estanque.
Como el que
se inclina
a interrogar
esa quietud.
Como el que
desde el borde
-al borde-
la interroga
inclinado.

ADMIRANDO UNA TELA

Como el que
mira
una tela.
Como el que
mira
esa tela
sin pintar.
Como el que
admira
esa tela
sin pintar.

EL MENSAJE

Como el que
arroja
una batalla
al mar.
Como el que
la arroja
vacía.
Como el que
la arroja
vacía:
y ese es su
mensaje.

EJERCICIOS

Como el que
se arrodilla
en su silencio.
Como el que
se arrodilla
en su silencio
que lo levanta.
Como el que
cae de su silencio
y vuelve
a arrodillarse.

EL PELICANO

Como el que
ve descender
a un pelícano
sobre su presa.
Como el que
lo ve descender
veloz,
voraz.
Como el que
lo ve arrojarse
de pronto
veloz,
voraz,
sobre su presa:
pez vibrátil aún
que en el buche
pregunta todavía.

EL CONDENADO

Como el que
-condenado-
medita su último
deseo.
Como el que
medita
su último deseo
de condenado.
Como el que
condenado,
medita su último
deseo de condenado:
meditar
su condena.

LA ESPERA

Como el que
espera
congelado
en su horror.
Como el que
espera
congelado
en su espanto.
Como el que
espera
congelando
su horror
y su espanto.
* Poemas extraídos del Libro CIRCUS, publicado por Ediciones Libros de Tierra Firma, 1986, Buenos Aires. Leónidas Lamborghini nos cedió generosamente estos textos, junto a la nota introductoria, para el segundo número de lo que fue la revista Rusticatio, publicación electrónica que estuvo on line durante el año 2006. Sirva esto como un breve homenaje por la desaparición física del enorme autor argentino...
Imagen: http://www.revistalamasmedula.com.ar

1 nov. 2009

5:59 pm, aún en trance



yeah, life is a raining night, pobre baruj, y pobre aquel barajo de rótterdam, pobres habitantes del gallinero diabólico, encendidos como mechas alucinando nuestro dolor más negro, pobres viejos, su sicodelia va más allá de cualquier rebuzno ultra actual, pobrecito pedro rax cucul, psycho cuartomundista, amago de serial killer, reencarne de miculax, sudaca para los sudacas, hermana leche de ricky ramírez, fiel hechura de los microclimas y desta eterna matadera, pobre su hembra hecha pedazos, pobres heridas con cauce ardiente en espermas, pobres las mareas del juicio chocando siempre contra los diques de la noche barroca, pobre esta vida forjándose a ramalazo limpio, pobre don francis bacon, visitando calladito estos tristes tropiques, donde caminó un turismo silente, sin tanta bulla, no quiso levantar olas, ávido de nuestra carne, y del flash dibujando los fémures limpiados por las moscas, pobre, vislumbraron cosas sus ojos que eran heridas sin fin, "ya estuvo, como espectáculo fue una lindura"- me dijo, pero hablaba llorando, pálido, descompuesto, y después se reía a carcajadas de mí, ya que mi rostro también iba apagándose, y yo no quería creer que enfrente se estremecían los labios de ese espectro gozoso de dolerse en tanta carne molida que miraba, en los pámpanos de luz lloviendo sobre las calles, casi encarnadas con sus cuerpos-alfombra, plenos de livideces, esos tarambanas, aquellos locos o niños mendigos, además de mujeres muchas, todos llenos de coágulo, mostrando sus pies en cruz con alambre de amarre, y tullidos, no don francis, Ud. lo sabe bien, nuestros Coyotes nos ofrecen un viaje al Nirvana pero en sus piedras de crack no va concentrado el Paraíso, poseen camiones con buenos trozos de chicha pudriéndose, se alimentan gracias a los cerdos degollados que antes fueron otra cosa, pero en sus piedras no va el Paraíso, acaso restos del humo, o de aquellos locos o niños mendigos, qué sé yo, qué voy a decir después de haberlo todo visto, esta larga tradición carnicera pende sobre mis hombros, cuántos cuadros pintaré sobre mis muros sanguíneos, cuántos, a ver, pensemos en nuestros Coyotes, en sus ansias de prometer lo que a veces dan, ellos conocen a fondo nuestros deseos, esta fantasía de maseguales, los sueños guardados desde la guerra florida, esa añeja fobia de nosotros mismos, estas pequeñas pijas flácidas, las tetas cuales higos al sol, colores rojo bermejo, blanco hueso, don francis, aquí cada cuanto nacen unos verdaderos hijos de puta que violarían felices a los xx bailando cumbia en los basurales, Ud. sabe bien esas cosas, pero dígame por qué nunca dibujó a aquella abuela lanzada hacia los rieles, por qué, nuestros Coyotes todavía aseguran que sólo querían saludar más limpios a la migra, no darles blancos fáciles a los minute men de arizona, nuestros Coyotes conocen los cielos, los necesitamos, nos necesitan.


Alan Mills
De: Síncopes, Colección Limón Partido, Proyecto Literal, México 2007



Imagen: http://arteyartistas.files.wordpress.com