14 nov. 2009

Lamborghini *



En estos poemas el extrañamiento se produce al mismo tiempo que el acercamiento. Cada poema va avanzando hacia un grado de desolación cada vez más insoportable. Son poemas del exilio político que, sin nombrarlo, hacen mención de otro exilio, el de la vida. Cuando en “Admirar una tela” me refiero, obviamente, a admirar la tela blanca sin pintar, me refiero a admirar la posibilidad de crear, esperanza que se acaba desde el momento en que se apoya en pincel sobre la tela. Estos poemas están hechos con una economía tal que semejan una piedra en el agua que va generando círculos cada vez más grandes y lejanos, de manera que con pocas palabras abarcan muchos de los temas esenciales. Son poemas del silencio, variaciones del silencio.


-No se puede ver sino a través del otro.


Un otro para verse porque, desde sí, se niega.


Leónidas Lamborghini, 1 de agosto de 2006.




EL SECRETO

Como el que

guarda un secreto

y no

lo dice.

Como el que

tiene

un secreto

y se lo guarda.

Como el que

ve que todo

cae hecho

pedazos:

y es el secreto

que no dice.


INSISTENTE

Como el que

toca

esa tecla

rota.

Como el que

insiste

en dar

ese sonido.

Como el que

-tecla rota-

da ese sonido

con el que

insiste.


TRES GAGS DE LA PARED

3

Como el que

dibujaba

un túnel

en el muro.

Como el que

dibujaba en el muro

un pequeño tren

que entraba

al túnel.

Como el que

subía al pequeño tren

y atravesaba

el muro.


OCULTACIONES

Como el que

se esconde

en sí mismo.

Como el que

se esconde

de sí mismo.

Como el que

se esconde

a sí mismo.

Como el que

no sé

y se esconde

así.


UNA PASIÓN

Como el que

ha dejado

de vivir.

Como el que

apasionadamente

ha dejado

de vivir.

Como el que

deja

para la muerte

la pasión de vivir.


LA TAREA

Como el que

se ha impuesto

una tarea.

Como el que

se ha impuesto

la tarea

de morir.

Como el que

se ha impuesto

terminar esa tarea

antes de morir.


EL EXTRAÑO (1)

Como el que

se siente ya

un extraño

en la vida.

Como el que

siente ya

extraña

a la vida.

Como el que

en la vida

se siente ya

un extraño

entre extraños.


EL ESPEJO

Como el que

asoma

su rostro

al espejo.

Como el que

se asoma

al rostro

del espejo.

Como el que

desde el rostro

del espejo

asoma un rostro.


EN EL ESTANQUE

Como el que

se inclina

hacia la quietud

del estanque.

Como el que

se inclina

a interrogar

esa quietud.

Como el que

desde el borde

-al borde-

la interroga

inclinado.


ADMIRANDO UNA TELA

Como el que

mira

una tela.

Como el que

mira

esa tela

sin pintar.

Como el que

admira

esa tela

sin pintar.


EL MENSAJE

Como el que

arroja

una batalla

al mar.

Como el que

la arroja

vacía.

Como el que

la arroja

vacía:

y ese es su

mensaje.


EJERCICIOS

Como el que

se arrodilla

en su silencio.

Como el que

se arrodilla

en su silencio

que lo levanta.

Como el que

cae de su silencio

y vuelve

a arrodillarse.


EL PELICANO

Como el que

ve descender

a un pelícano

sobre su presa.

Como el que

lo ve descender

veloz,

voraz.

Como el que

lo ve arrojarse

de pronto

veloz,

voraz,

sobre su presa:

pez vibrátil aún

que en el buche

pregunta todavía.


EL CONDENADO

Como el que

-condenado-

medita su último

deseo.

Como el que

medita

su último deseo

de condenado.

Como el que

condenado,

medita su último

deseo de condenado:

meditar

su condena.


LA ESPERA

Como el que

espera

congelado

en su horror.

Como el que

espera

congelado

en su espanto.

Como el que

espera

congelando

su horror

y su espanto.


* Poemas extraídos del Libro CIRCUS, publicado por Ediciones Libros de Tierra Firma, 1986, Buenos Aires. Leónidas Lamborghini nos cedió generosamente estos textos, junto a la nota introductoria, para el segundo número de lo que fue la revista Rusticatio, publicación electrónica que estuvo on line durante el año 2006. Sirva esto como un breve homenaje por la desaparición física del enorme autor argentino...


Imagen: http://www.revistalamasmedula.com.ar

1 nov. 2009

5:59 pm, aún en trance



yeah, life is a raining night, pobre baruj, y pobre aquel barajo de rótterdam, pobres habitantes del gallinero diabólico, encendidos como mechas alucinando nuestro dolor más negro, pobres viejos, su sicodelia va más allá de cualquier rebuzno ultra actual, pobrecito pedro rax cucul, psycho cuartomundista, amago de serial killer, reencarne de miculax, sudaca para los sudacas, hermana leche de ricky ramírez, fiel hechura de los microclimas y desta eterna matadera, pobre su hembra hecha pedazos, pobres heridas con cauce ardiente en espermas, pobres las mareas del juicio chocando siempre contra los diques de la noche barroca, pobre esta vida forjándose a ramalazo limpio, pobre don francis bacon, visitando calladito estos tristes tropiques, donde caminó un turismo silente, sin tanta bulla, no quiso levantar olas, ávido de nuestra carne, y del flash dibujando los fémures limpiados por las moscas, pobre, vislumbraron cosas sus ojos que eran heridas sin fin, "ya estuvo, como espectáculo fue una lindura"- me dijo, pero hablaba llorando, pálido, descompuesto, y después se reía a carcajadas de mí, ya que mi rostro también iba apagándose, y yo no quería creer que enfrente se estremecían los labios de ese espectro gozoso de dolerse en tanta carne molida que miraba, en los pámpanos de luz lloviendo sobre las calles, casi encarnadas con sus cuerpos-alfombra, plenos de livideces, esos tarambanas, aquellos locos o niños mendigos, además de mujeres muchas, todos llenos de coágulo, mostrando sus pies en cruz con alambre de amarre, y tullidos, no don francis, Ud. lo sabe bien, nuestros Coyotes nos ofrecen un viaje al Nirvana pero en sus piedras de crack no va concentrado el Paraíso, poseen camiones con buenos trozos de chicha pudriéndose, se alimentan gracias a los cerdos degollados que antes fueron otra cosa, pero en sus piedras no va el Paraíso, acaso restos del humo, o de aquellos locos o niños mendigos, qué sé yo, qué voy a decir después de haberlo todo visto, esta larga tradición carnicera pende sobre mis hombros, cuántos cuadros pintaré sobre mis muros sanguíneos, cuántos, a ver, pensemos en nuestros Coyotes, en sus ansias de prometer lo que a veces dan, ellos conocen a fondo nuestros deseos, esta fantasía de maseguales, los sueños guardados desde la guerra florida, esa añeja fobia de nosotros mismos, estas pequeñas pijas flácidas, las tetas cuales higos al sol, colores rojo bermejo, blanco hueso, don francis, aquí cada cuanto nacen unos verdaderos hijos de puta que violarían felices a los xx bailando cumbia en los basurales, Ud. sabe bien esas cosas, pero dígame por qué nunca dibujó a aquella abuela lanzada hacia los rieles, por qué, nuestros Coyotes todavía aseguran que sólo querían saludar más limpios a la migra, no darles blancos fáciles a los minute men de arizona, nuestros Coyotes conocen los cielos, los necesitamos, nos necesitan.


Alan Mills
De: Síncopes, Colección Limón Partido, Proyecto Literal, México 2007



Imagen: http://arteyartistas.files.wordpress.com