22 dic. 2015

Una subcultura de los sueños

Versión en español del prólogo del E-Book Eine Subkultur der Träume
--Aclaración: este E-Book no es una edición bilingüe, está disponible solamente en alemán--



Hace unos años, poco después de mi instalación en Alemania, me vi sacudido por una torrencial "dreamstorm" o, digámoslo así, una aparatosa tormenta de sueños incomprensibles e intensos que amenazaron con desbarrancarme por completo.
Resistí el vendaval como pude y, en medio de la necesidad de interpretar lo que pasaba, más el impulso por mantener los lazos con mi lengua, decidí buscarme algún alivio terapéutico en Twitter.
Escribía casi todos los días durante una hora, más o menos, en ocasiones tuiteando lo primero que pensaba en el mismo momento de abrir los ojos, en otras ocasiones guardando los borradores que tuitearía hasta percibir el chispeo de alguna tendencia o moda estúpida en la red social.
Por momentos era un oportunista que se montaba a la ola: si veía que muchos tuiteaban sobre animales –inolvidable es la foto de una comadreja volando a lomo de un pájaro carpintero, por ejemplo-- me sacaba de la chistera un gato hipster o un carpincho.
Deseaba ser la pistola más rápida de la escena tuitera hispanoamericana. Deseaba matar a la persona inteligente que habitaba en mí. Torturar al intelectual que ocupaba mi cuerpo. Matar al poeta que había sido.
Había anunciado mi retiro de la arena poética un par de años antes --no iré a ningún festival más, no escribiré más poemas, dije-- pero todo terminó revelándose como una gran mentira.
De tuit en tuit comencé entonces a experimentar otra dimensión de la escritura: la continuidad entre sueño, poema, tuit, aforismo, micro-ficción, realidad relatada, viaje interestelar, se hizo evidente, palpable, manipulable.
Por raro que pueda parecer, gracias a Twitter recordé una técnica que practican los chamanes mayas: navegar por los sueños como quien trabaja en una obra de arte. Entendí entonces que, al tuitear, participaba de una subcultura en donde los sueños se comunican en bloques de ciento cuarenta caracteres.